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Poesías dedicadas a Mamá

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A MI MADRE
Edda Aguilera de Arce

Por los campos azules
caminaba mi madre
transparente y diáfana
como tarde de abril.

Al rasgarse una nube
la vi cual una diosa,
mas bella que la aurora
mas bella que la flor.

Sus ojos al mirarme
irradiaban dulzura,
y me tendió sus brazos
con infinita ternura.

No pude contenerme,
la llame suplicante:
Madre, madre, -le dije-
! Mi madrecita amante…!

Los sollozos me ahogaban,
de mis ojos las lágrimas
por mi cara corrían
y la tierra reseca, humedecían.

“No llores, hija mía
– oí que me decía-
No llores, hija mía,
turbas mi corazón”

Vi por un instante
nublarse su semblante
y tuve mucho miedo
verla desaparecer.

! Oh, madre, madre santa !
no quiero verte triste,
lo único que quiero
es irme allá con vos.

Pues, sé que son las madres,
amor de los amores,
los ángeles custodios
y el corazón de Dios.

 

MADRECITA MÍA
Gabriela Mistral

Madrecita mía,
madrecita tierna,
déjame decirte
dulzuras extremas.

Es tuyo mi cuerpo
que juntaste en ramo,
deja revolverlo
sobre tu regazo.

Juega tú a ser hoja
y yo a ser rocío,
y en tus brazos locos
tenme suspendido…

Madrecita mía,
todito mi mundo,
déjame decirte
los cariños sumos…

 

POESÍAS PARA MAMA

El amor hacia una madre no tiene color de piel,
ni fronteras que cruzar, ni distancias que recorrer.
Es un sentimiento que se arraiga en tu corazón
igual como el árbol echa sus raíces en la tierra,
igual como la flor venera al sol,
igual al encuentro entre el cielo y el mar.

Una madre es lo más sagrado que pudo crear Dios,
después de El mismo, es nuestro mejor Ángel de la Guarda,
nos cuida desde antes incluso de nacer
y a medida que crecemos, sigue nuestro curso por la vida
con el mismo primoroso cuidado
y al final al expirar es en sus brazos
donde nos sentimos en paz.

Los 365 días del año son especiales,
por tener a nuestra madre en nuestro corazón.
En este Día de la Madre,
hazle un especial homenaje
a esa madre querida,
escríbele mensajes diciéndole que la quieres,
hazle una poesía, mándale su flor favorita,
acorta distancias llamándola por teléfono
o cierra los ojos y piensa en ella.
Llena tu corazón de ese amor tan tierno y nada egoísta.

 

A MI MADRE
Alejandro Latorre Quintanilla

Generosa Oceanía de silencios
tu palabra de amor me levantó
más allá de mis plegarias de luz,
grabando en mármol azul, tu voz
que en mi boca crepuscular anidó
la esencia total de tus sentimientos.

La clara concepción de tus caminos
me lleva transparente por las sombras,
recojo el mensaje de la vida
que en el bautismo de mis días,
tus ojos grabaron en mi memoria.

Así, soy en ti, la poesía
tu sacrificio y tu dolor me marcaron
y forjaron en mí el concepto de la hombría
tus azules manos artesanas tallaron en mí
la verdad, el trabajo y el honor.

Día a día seguí tus lágrimas
y noche tras noche caminé tus oraciones;
te vi caer de las sombras del cansancio
cuando la noche rompía tu fortaleza,
y al segundo de tu entrega
vi alzarse tu estatura astral
en la galaxia de la vida y de la muerte.

Y hoy que soy un universo de luz,
y un huracán desmedido de ilusiones,
vivo la pasión y el amor
con la misma intensidad que has vivido tu dolor;
admiro tus batallas, madre mía;
como silueta dibujada en el océano azul
con la presencia inconfundible de la luz.

Soy en ti la prolongación rumorosa de tus sueños
y la voz universal de seis corazones invisibles,
que hacen presente el homenaje de amor
en el reino silencioso de tu entrega total.

 

MADRE CAMPESINA
Matilde Real de González

La he visto amanecer en los manglares
en busca de las conchas enlutadas;
también por las sabanas calcinadas
segando arroz, con golpes regulares.

La vi encorvarse bajo las brazadas
de leña seca, allende los palmares;
la vi trazar los signos seculares
con manos fuertes, por el sol doradas.

La vi peinar la negra cabellera
del hijo triste que el destino afina
para el rudo camino que le espera.

Duro es el pan don el dolor domina:
tan sólo es fresco y claro en la pradera
el amor de la madre campesina…

 

MADRE DE BONDAD Y SABIDURÍA
Renato Huerta T.

Madre, tú que desciendes de un universo de bondad, eres la mano divina cuyo ímpetu protector nos sostiene a cada paso.
Eres la fuerza y el hálito luminoso que disipa la noche de nuestro trémulo caminar por calles vagabundas.

Eres el faro bendito que nos orienta por los inciertos mares de la vida,
pues tu guía es un maravilloso tesoro
que lleva nuestros anhelos coronados de arco iris
hacia puertos enjoyados de tu sabiduría primordial.

Porque la nave de tu compasión es inconmensurable,
a tus ojos todos los niños del mundo, son tus hijos.
Y tus castigos son bendiciones para nuestras almas,
pues nos modelan según el ideal que sólo resplandece en el cielo de tu corazón.

Tú entregas al lento y difícil trabajo del crecer,
una paciencia que con pujanza humilde acorta nuestro largo navegar.
Y por gracia del fuego de tu aspiración a los logros más nobles,
a las cimas más altas, podemos tus hijos ascender.

Madre, flor de Sol con aroma de eternidad,
sólo tus caricias son capaces de curar las mil y una heridas
que la vida nos prodiga.

Madre, llevas la esperanza del hombre en tu desolado corazón,
llevas el futuro de tus hijos en tus brazos generosos
para vencer o perecer, siempre junto a ellos, en el viaje peligroso, triste y alegre del vivir.

Madre, tú que portas los rayos del esplendor de Dios,
que has sufrido, esperado, preparado y realizado todo por nosotros, sobrellevando nuestro peso obstinado y mortal,
recibe, hoy día, la rosa eterna de nuestra infinita Gratitud.

 

LAS MANOS DE MI MADRE
Alfredo Espino Ahuachapán

Manos las de mi madre, tan acariciadoras, tan de seda, tan de ella, blancas y bienhechoras…
¡Sólo ellas son las santas, sólo ellas son las que aman, las que todo prodigan y nada me reclaman!
¡Las que por aliviarme de dudas y querellas me sacan las espinas y se las clavan ellas.

Para el ardor ingrato de recónditas penas,
no hay como la frescura de esas dos azucenas.
¡Ellas cuando la vida deja mis flores mustias
son dos milagros blancos apaciguando angustias!
Y cuando del destino me acosan las maldades,
son dos alas de paz sobre mis tempestades…

¡Ellas son las celeste; las milagrosas, ellas,
porque hacen que en mi sombra me florezcan estrellas!
Para el dolor, caricias: para el pesar, unción:
¡son las únicas manos que tienen corazón!
(Rosal de rosas blancas de tersuras eternas:
aprended de blancuras en las manos maternas).

Yo que llevo en el alma las dudas escondidas,
cuando tengo las alas de la ilusión caídas,
¡las manos maternales aquí en mi pecho son
como dos alas quietas sobre mi corazón!
¡Las manos de mi madre saben borrar tristezas!
¡Las manos de mi madre perfuman con ternezas!

 

CARICIA
Gabriela Mistral

Madre, madre, tú me besas,
pero yo te beso más,
y el enjambre de mis besos
no te deja ni mirar…
Si la abeja se entra al lirio,
no se siente su aletear.
Cuando escondes a tu hijito
ni se le oye respirar…
Yo te miro, yo te miro
sin cansarme de mirar,
y qué lindo niño veo
a tus ojos asomar…
El estanque copia todo
lo que tú mirando estás;
pero tú en las niñas tienes
a tu hijo y nada más.
Los ojitos que me diste
me los tengo que gastar
en seguirte por los valles,
por el cielo y por el mar…

 

A LA FUTURA MAMÁ

El milagro de la vida
se está produciendo en tu cuerpo.
El milagro de tu cuerpo
gestando no deja de sorprenderte.
Cada instante de estos nueve meses son un milagro.

El momento en que conozcas ese milagro,
será, sin dudas, el momento de tu vida.
Ese momento que todos anhelamos.
Ese momento de la felicidad perfecta.

Tu cuerpo es ahora el hogar de tu bebé.
Ese cuerpo se preparó
desde tu propia gestación
para este momento.

Cada una de las células de tu cuerpo
sabe lo que debe hacer.
Tú sólo debes cuidarlas y escucharlas.
No temas pedir ayuda,
no temas decir no sé, |
no temas decir tengo miedo,
no temas decir no voy a poder,
porque desde tu seno
escucharás la voz de tu hijo
diciendo: los dos vamos a poder.

Y cuando sientas la tibieza
de su cuerpecito en tu pecho,
el milagro de la vida habrá concluido
para dar comienzo al
milagro de ser MADRE

 

MAMÁ

Estaba oscuro…
Solo el rayo de la luz de tus ojos.
Me enseñaste a respirar
y tus entrañas acariciaban mi frágil cuerpo.
Soñaba con colores
y te imaginaba hermosa,
fueron nueve meses en un mundo rosa.
Crecí de a poco con tu calor
me alimentaba con tus caricias
y frases de amor.
El momento llegaba
iba a conocerte,
estaba muy protegida
con miedo de perderte…
Se hizo la luz
una mañana de febrero,
mamá ahí estabas tú
tan maravillosa y tan dulce
como te había imaginado.
Aprendí con el correr del tiempo
y en mis andanzas peligrosas
de cada uno de tus consejos
valorados en cada acto
de mis diecinueve años,
y soñando cada vez
que me encuentro lejos,
con tus palabras
que envuelven mis vivencias
y acobardan los miedos
de mi juventud.

 

GRACIAS, MADRE

Me he levantado presuroso y agitado
ya que la fiebre me hace sudar
y he visto el rostro de mi madre
dormida frente a mi cama
con sus mejillas húmedas.

Quien sabe cuántas lágrimas
habrá derramado al verme enfermo,
lágrimas de preocupación,
lágrimas de amor celestial,
lágrimas de madre.!

Se agrupan palabras
y murmullos en mi oído
al enterarme que soy hijo adoptivo.

En silencio y sin susurrar una palabra
pude observar el cariño
de aquella mujer
que aunque no me haya
dado el ser
muchas malas noches de desvelo
junto a mi cama pasó
refrescándome la frente
en noches de fiebre
y curándome las heridas de cada caída………

gracias, Madre!

 

DOLOR DE UNA MADRE

Tus grandes y hermosos ojos

Se entristecieron

Y el profundo suspiro de tu alma

Me índica que hay tristeza

En tu espíritu.

El dolor se refleja en tu rostro

Y la preocupación en tu mirara

El aire no huele igual

Y el color de las flores

Lucen tristes.

No hay alegría todo es tristeza

Y de rodillas rezas

Frente a la cama de tu hijo

que yace postrado de dolor.

Ruegas y lloras

Pides e imploras

Eres tan solo…..

Una madre!.

 

A TI MAMÁ

Ya hace tres años que partí de tu lado,
a cumplir con el destino que la vida me había reservado.
Me fui a un lugar tan diferente al que estamos tu y yo acostumbradas,
diferentes a nuestros paseos casi a diario,
a nuestras comidas los fines de semana,
y cuando juntas íbamos, te acuerdas?
a todos los acontecimientos de nuestra ciudad!
Juntas compartimos tantas cosas bonitas!
y otras un tanto difíciles también.
Pero, mamá…aunque escuche tu voz solo por teléfono,
y tu imagen vea solo en fotografías,
mi corazón está lleno de tí, y a la vez que mis ojos
se humedecen al recordarte, una gran sonrisa se dibuja en mis labios,
por saber que te tengo por siempre en mi vida!
Nunca antes te he dado las gracias por tenerme,
por comprenderme en mis años difíciles de adolescencia,
por compartir mi dolor en los difíciles momentos,
por reirte de mis bromas, a veces un poco infantiles,
por creer en mí cuando nadie lo hacía,
y madre mía, te doy las gracias por ser como eres, y sobretodo, por quererme!

 

MADRECITA

Hersilia Ramos de Argote

Madrecita dulce y tierna
que con tanto amor me cuidas
y por el camino bueno
sabiamente tú me guías.

Sólo puedo yo pagarte
tantos mimos y cuidados
siendo siempre un niño bueno,
trabajador y honrado

 

PALABRAS A MÍ MADRE

No las grandes verdades yo te pregunto, que
No las contestarìas; solamente investigo
Si, cuando me gestaste, fue la luna testigo,
Por los oscuros patios en flor, paseàndose.
Y si, cuando en tu seno de fervores latinos,
yo, escuchando dormìa, un ronco mar sonoro
Te adormeciò las noches, y miraste, en el oro
Del crepúsculo, hundirse los pàrajos marinos
Porque mi alma es toda fantàstica, viajera,
y la envuelve una nube de locura ligera
cuando la luna nueva sube al cielo azulino
y gusta, si el mar abre sus fuertes pebeteros.
Arrullada en un claro cantar de marinero
Mirar las grandes aves que pasan sin destino.

 

MADRE CARICIAS

Gabriela Mistral

Madre, madre, tu me besas,
pero yo te beso mas.
Como el agua en los cristales,
caen mis besos en tu faz…
Te he besado tanto, tanto
que de mí cubierta estás
y el enjambre de mis besos
no te deja ni mirar…
Si la abeja se entra al lirio,
no se siente su aletear:
Cuando tú, a tu hijito escondes
no se le oye el respirar…
Yo te miro, yo te miro
sin cansarme de mirar,
y que lindo niño veo
a tus ojos asomar…
el estanque copia todo
lo que tu mirando estás;
Pero tú en los ojos copias
a tu niño y nada más.
Los ojitos que me diste
yo los tengo que gastar
en seguirte por los valles,
por el cielo y por el mar…

 

A LAS MANOS DE MÍ MADRE

Manos las de mi madre, tan acariciadoras,
tan de seda, tan de ella, blancas y bienhechoras…
¡Sólo ellas son las santas, sólo ellas son las que aman,
las que todo prodigan y nada me reclaman!
¡Las que por aliviarme de dudas y querellas
me sacan las espinas y se las clavan ellas.

Para el ardor ingrato de recónditas penas,
no hay como la frescura de esas dos azucenas.
¡Ellas cuando la vida deja mis flores mustias
son dos milagros blancos apaciguando angustias!
Y cuando del destino me acosan las maldades,
son dos alas de paz sobre mis tempestades…

¡Ellas son las celeste; las milagrosas, ellas,
porque hacen que en mi sombra me florezcan estrellas!
Para el dolor, caricias: para el pesar, unción:
¡son las únicas manos que tienen corazón!
(Rosal de rosas blancas de tersuras eternas:
aprended de blancuras en las manos maternas).

Yo que llevo en el alma las dudas escondidas,
cuando tengo las alas de la ilusión caídas,
¡las manos maternales aquí en mi pecho son
como dos alas quietas sobre mi corazón!
¡Las manos de mi madre saben borrar tristezas!
¡Las manos de mi madre perfuman con ternezas!

 

MÍ MADRE

Dulce madre,
tu rostro como dormido estaba
con aquella serenidad
tan efusiva en tus párpados
y una pequeña sonrisa en tus labios
más mis manos al tocar tu cara
se enfriaron como témpanos de hielo
y aquel calor humano
que brotaba de tu corazón,
hacia el profundo
del universo tuvo que viajar
dejando los trigales tristes
y melancólico el viento

Ya falta la alegría en la casa
de aquella sonrisa y de aquel caminar
y de aquel perfume que brotaba de tu piel
que tanto extraño
más tu rostro no lo veo
con el pasar del tiempo
pero en lo más profundo de mi corazón
tu corazón vive en mí.

(Rafico)

 

LA SONRISA DE MAMÁ

Hay algo más sublime que todo lo sublime,
más suave que el arrullo, más bello que la flor.

Hay algo que de todas las culpas me redime
poniendo en mi existencia su amante bendición.

Es algo con sutiles ternuras de caricias,
con magias de esperanza, de paz y de bondad.

Y ese algo esta en el gesto que pinta la sonrisa
serena y siempre dulce, sonrisa de mamá.

Sonrisa milagrosa, que es bálsamo en la vida,
lo mismo en horas buenas que en las de adversidad.

A veces empañada por la melancolía,
mas siempre bondadosa, amante y maternal.

Compendio santo y bueno de toda la armonía,
de todos los encantos, de toda la emoción,
de toda la ternura que el alma nunca olvida,
porque es la milagrosa sonrisa de mamá.

Cuando me siento triste, por cosas de la vida,
y el torvo desaliento me ronda el corazón,
pensando en el milagro de amor de tu sonrisa
se me hace, madrecita, más bueno mi dolor.

Milagro inigualable de inspiración divina
que, al darme tu sonrisa, me dio su don mejor,
sonríe como siempre, sonríe madre mía,
con tu sonrisa dulce que es paz y bendición.

 

A MÍ MADRE

A ti que estás embarazada,
a ti que un día pariste,
a ti que el viaje emprendiste,
a tu última morada.

Madre augusta, enamorada,
madre de todos los tiempos,
la mía desde el firmamento,
me da bendición sagrada,

A ti que en largas jornadas,
trabajas vehementemente,
llenas de sudor tu frente,
madre digna, madre honrada.

Das mucho y no pides nada,
das amor sin condición,
y nunca das la impresión,
de sentirte muy cansada.

Sean todas felicitadas,
por su humilde servidor,
que les profesa su amor,
en esta musa sagrada.

 

AMOR DE MADRE

Aquel amor era tan intenso y tan efervescente,
que sentía en su espalda
el sudor frio y el calor en el vientre
pues entre besos y caricias de su buen amado
le entregó aquel fruto tan bien conservado
porque sus sentimientos hacia él eran honestos y firmes,
como cordero inocente al matadero ella cayó,
y aquel que ella tanto amaba lo único que le interesaba
tener relaciones íntimas con ella
al haber logrado sus intenciones de su lado marchó
dejando aquella mujer en baños de lágrimas.

Más no solamente sufrimiento le había causado
pues de su vientre una criatura
a los 9 meses debía de nacer.

Sacrificio le costó
tener que criar a aquel fruto
de su amor puro e inocente
y tener que trabajar
porque muchas veces
comida en el plato faltó
ni dinero alguno tampoco sobró
con mucha lucha y esfuerzo
a su hijo ella crió,
y un buen adulto de él convirtió
con profesión y todo, ella le dió
y en el corazón de aquel muchacho
un cariño muy profundo hacia su madre nació.

Pues no importando los problemas de la vida
diaria, ella sola lo logró.

Autor: Rafico

 

A MI MADRE

Salomé Ureña de Henriquez

Aquí, a la sombra tranquila y pura

con que nos brinda grato el hogar,

oye el acento de la ternura

que en tus oídos blanda murmura

la dulce nota de mi cantar.

La voz escucha del pecho amante

que hoy te consagra su inspiración,

a ti que aun eres tierna, incesante,

de amor sublime, de fe constante,

raudal que aliento da al corazón.

Mi voz escucha: la lira un día

un canto alzarte quiso feliz,

y en el idioma de la armonía

débil el numen ¡oh, madre mía!

no hallo un acento digno de ti.

¿Cómo tu afecto cantar al mundo,

grande, infinito, cual en sí es?

Me basta si te miro,

si la dicha y el bien sueño a tu lado,

porque tu vista calma

los agudos tormentos de mi alma.

¡Ay! Que sin ti, bien mío,

mi espíritu cansado languidece

cual planta sin rocío,

y con sombras mi frente se oscurece,

y entre congoja tanta

mi corazón herido se quebranta.

Oye mi ardiente ruego,

oye las quejas de mi angustia suma,

y generoso luego

olvida que la pena que me abruma

te reveló mi acento

en horas ¡ay! de sin igual tormento.

 

PARA MÍ MADRE

con cinco años

Mi madre

es el sol

que más brilla

en mi corazón.

con 6 años

No existe en este mundo

llama más pura ,

amor más verdadero ,

ni más ternura,

que el amor que la madre

concibe un día ,

por el hijo adorado

que dios le envía.

con 8 años

Para mi madre  son

el día,la noche

el mundo,la tierra,

hoy,mañana,pasado mañana.

el dragón, con los ojos de cereza

la rosa, con su color de amor,

el corazón, rojo y lleno de amor,

corazón de esperanza y libertad.

Desde el arco iris,

el cielo y sus nubes.

desde la primavera, el verano

la rosa con sus colores hermosos,

rojo, rosa, amarillo….

el verano es caluroso,

el invierno, es frio.

 

MAMÁ QUERIDA

Mamá querida
Mamá cuánta alegría por tenerte a mi lado,
usted que me supo dar
todo cariño y guiar por la vida.

Usted que dio su tiempo
para hacernos crecer
con paciencia y amor.

Mamá dejame guiarte ahora
por la senda de mi camino,
déjame mostrar mi mundo con amor y valor.

Mamá,
aunque nunca te pueda pagar
por tanto amor,
te doy mi amor completo
y te enseñaré todo lo que conocí.

Gracias mamá por estar junto a mí,
que DIOS te bendiga eternamente.

 

BENDITA SEAS MAMÁ

Gracias mil, querido Dios
doy a ti con regocijo
al clamar cual digno hijo
“¡Cual mamá no existen dos!”

Ella es santa de alma pura
que me quiere con ternura
y no hay amor mas grande que el ella me da.

Mi sendero alumbra ella
con la luz que da la estrella
de su noble corazón…

Ella es buena… Yo la quiero
por lo tanto que me mima
y a mí nadie me ama así
ni me da su amor entero…

Por eso te pido que la cuides te todo mal
porque sin ella moriría.

Porque soy, Jesús, buena niña,
como premio a su cariño
y perenne devoción,
por ser ella mi tesoro,
con sentido amor te imploro
que le des tu bendición.

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Citar este texto en formato APA: _______. (2013). WEBSCOLAR. Poesías dedicadas a Mamá. https://www.webscolar.com/poesias-dedicadas-a-mama. Fecha de consulta: 9 de diciembre de 2019.

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Comentarios

Un Comentario en “Poesías dedicadas a Mamá”

  1. lidia beltran dijo:

    deseo encontrar una poesia de hace muchos años que dice asi Manos divinas manos que no se olvida nunca las de la santa madre que me beso al nacer………

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