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Poesías de la Patria por autores panameños y sus biografías

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PANAMÁ DEFENDIDA (II)

José Franco

La Patria venía andando

como el agua,

del tiempo de los hombres.

Como de las edades

las herrumbres,

venía del silencio;

de las pesadas ubres

del sollozo.

Venía con los siglos,

con las anunciaciones

de las voces

antiguas,

los despeños

de la carne insepulta.

Andagoya. ¿Recuerdas?

Los indos te contaron

la fábula,

la crónica perdida,

los encuentros

primarios con la muerte.

Con Cristóbal

navegó la conquista,

la borrasca inicial.

los primeros

chubascos de la guerra.

Entonces fue la angustia.

de la chonta

el lenguaje por las ruinas,

el tóxico festín de los detritos.

El tiempo

cuando Ojeda amontonaba

de niños degollados

los cadáveres

y guirnaldas

diabólicas de cráneos

eran los caseríos…

Cuando Nicuesa era un

lamento echado al mar…

Y fue cuando Panquiaco

de brumosas

regiones señalando

las empinadas cimas,

así dijo a Balboa:

Allá donde terminan

las solemnes

aguas del Chucunaque,

más allá del macizo

valle donde Careta

tiene sus poderíos.

Cerca de los pantanos

insalubres de Ponca,

hay un mar generoso,

un imperio profundo.

Allí del altiplano

las soledades mueren

al golpe enardecido

de los vientos perpetuos.

Tristes, ácidos,

amargos, moribundos

por las abandonadas

sembraduras,

por donde las caídas

hojarascas

y las sangrientas noches

agítanse furiosas;

en los atardeceres

lentos, lúgubres,

cuando cohabita el puma.

y el zaino

en el invierno

luce sus harapos…

inútilmente

los caciques

convocaron cabildos,

a las sombras

reuniones de sus dioses.

Mas todo fue agonía,

pérdida

dolorosa de la tarde.

La Torre De Panamá La Vieja

Enrique Geenzier

Frente a la playa y cerca al mar, a solas,
semeja el torreón, ya todo en ruinas,
un anciano que oyera las marinas
canciones turbulentas de las olas.

Ya no escucha en las horas vespertinas
el rumor de las tiernas barcarolas,
ni, aromadas de incienso, las estolas
puede ver en las prácticas divinas

¡Pero, a pesar de su abandono y duelos,
eleva todavía hacia los cielos
sus cuatro paredones colosales;

y a la luz de las diáfanas estrellas
parece que evocara cosas bellas
de los místicos tiempos coloniales!

ENRIQUE GEENZIER
(1887-1943)

Nació en la ciudad de Chitré, el 12 de julio de 1887. Autodidacto. En 1916 obtuvo La Flor Natural De Los Juegos Florales celebrados con motivo del tricentenario de la muerte de Cervantes. Por esa misma época dirigió “Esto y Aquello“, revista literaria que fué obra e inspiración suyas. También ha ejercido cargos diplomáticos y consulares en Costa Rica, Nueva York y Venezuela. Fué Secretario de Estado en el Despacho de Relaciones Exteriores, y Gobernador de la Provincia de Colón, en cuya cabecera vivió los últimos años de su vida. Murió el 21 de septiembre de 1943.

Su poesía pasa el retoricismo propio de los románticos, de los que conserva melancolía y sonoridad. Sin embargo, lo modernista predomina y en lo sentimental no falta cierta blanda ironía. Korsi, en su Antología de Panamá dijo de él: “En sus ratos de verdadera inspiración es sencillamente exquisito.”

Obras famosas: Crepúsculos y Sombras. Imprenta Esto y Aquello, Panamá (1916), La Tristeza del Vals (1921), Corazón Adentro. Versos, época 1916-1925. Tipografía y Casa Editorial La Moderna, Panamá (1925), Poesías (1933), Sangre(1936), Viejo y Nuevo(1943).

GASPAR OCTAVIO HERNÁNDEZ

(1893-1918)

 [image]

Nació el 14 de julio de 1893. Joven de extracción humilde, no completa estudios primarios porque trabaja para ayudar al sustento su familia. En 1904, en el transcurso de un mes, se suicidan dos de sus hermanos. Cuatro años más tarde, el 14 de noviembre de 1918, Gaspar Octavio Hernández muere de tuberculosis en las oficinas de la Estrella de Panamá.

Es el más joven poeta de la República y en el que se arraiga mayormente la influencia modernista. En su poesía se distinguen los siguientes temas: la injusticia, la nacionalidad, el tema popular y la condición social. Al igual que Federico Escobar, Gaspar Octavio Henández hace alusión en su poesía a su condición como negro dentro de una sociedad dominada por los blancos

El tema de la nacionalidad y los temas populares los abarca en poemas tales como: Azul, Canto a la Bandera y Cantares de Castilla de oro.
En su poema La Cabeza de Vasco, exalta la figura del “descubridor” del Mar del Sur y relata su muerte a manos de Pedrarias Dávila, gobernador de la época.

CANTO A LA BANDERA

¡Ved cómo asciende sobre el mar la enseña
que refleja en sus vívidos colores
el mar y el cielo de la patria istmeña!
¡Mirad…! ¡Es la bandera panameña,
vistosa cual gentil manto de flores!

¡Ved cómo asciende el mástil del velero
serpenteando con lánguida armonía
bajo la luz del matinal lucero,
mientras canta fornido marinero
con ruda voz, canciones de alegría!

El céfiro de Ancón, puro y fragante
como beso de virgen, acaricia
la tenue seda del pendón flotante
y tierno idilio sobre el mar sonante
con el céfiro la bandera inicia.

¡Bandera de la patria! ¡Con celajes
de púrpura encendida, con pedazos
del cielo de los ístmicos paisajes
y de marina espuma con encajes
tejieron nuestras vírgenes tus lazos!

Gaspar Octavio Hernández

¡Bandera de la patria! Las estrellas
en tus colores su fulgor derraman
perennemente vívidas. Por ellas,
los hombres duros, las mujeres bellas
¡en patriotismo férvido se inflaman!

¡Ellas en nuestros fuertes corazones
la llama avivarán del heroísmo
cuando al grito marcial de los cañones
enemigo clarín vibre canciones
bajo el ardiente sol de nuestro Istmo!

Ellas reavivirán en nuestras almas
amor por nuestras fértiles campiñas
sembradas de naranjos y de palmas,
donde -tras de luchar- núbiles niñas
nos ceñirán de mirtos y de palmas…

¡Bandera de la patria! Sube…,sube
hasta perderte en el azul… Y luego
de flotar en la patria del querube;
de flotar junto al velo de la nube,

si ves que el Hado ciego
en los istmeños puso cobardía,
desciende al Istmo convertida en fuego
y extingue con febril desasosiego
a los que amaron tu esplendor un día.

ODA A LA PATRIA

Hersilia Ramos de Argote

¡Oh Patria que te extiendes, egregia y soberana,
sobre un istmo radiante de luz y de verdor;
te arrulla el armonioso murmullar de dos mares
y te cobija un cielo de espléndido fulgor!

Tierra predestinada, que la Naturaleza
ha enclavado en el mismo corazón tropical
para que seas vórtice de los altos designios
que vislumbró Bolívar en su ensueño genial.

Surgiste en el consorcio de las naciones libres
con tu diadema diáfana de estoica dignidad;
tu historia es un compendio de férvido heroísmo
y tu lema, un baluarte de confraternidad.

Eres puente que abraza a los pueblos del mundo
en comunión de anhelos de paz y libertad,
y aunque pareces frágil, por dimensión geográfica,
grande eres por tu fuerza de solidaridad.

¡Oh dulce Patria amada, ubérrima y señera,
que vibras y palpitas con latido inmortal,
en cada sacro pliege de la bandera augusta
y en las trémulas notas del himno nacional!

Nosotros, los que abrimos los ojos en tu tierra,
y en tu entraña bebimos la sabia maternal,
somos, Patria, tus hijos. Y nuestra sangre es chispa
saltada de las vetas de tu ígneo pedernal.

Por eso la ofrendamos, solemne, en tus altares,
por tu soberanía, prosperidad y honor
y porque ondule siempre, altiva, inmaculada,
bajo tu cielo límpido, la enseña tricolor.

HERSILIA RAMOS DE ARGOTE

[image]

Nació en 1910 en Aguadulce, en donde hizo sus estudios primarios. Se graduó de maestra de enseñanza primaria en la Escuela Normal de Institutoras. Luego hizo estudios de métrica en el Conservatorio Nacional bajo la dirección del Profesor Enrique Ruíz Vernacci, y algunos cursos de literatura y educación en la Universidad de Panamá. Ejerció con apostólica consagración el magisterio, en donde encontraron cauce propicio su sensibilidad artística y su amor a la niñez.

Educadora y poetisa, laboró con entusiasmo en la creación de la literatura infantil convencida de la importancia de la poesía como valioso auxiliar en la educación del niño y de su alta finalidad orientadora en el cultivo de su espíritu. En ese aspecto la bibliografía nacional le debe las obras “Versos para Niños” y “Por los Caminos de un Apostolado”, editadas en 1950 en los talleres de la Editora Panamá América S.A. y “Alegría para Niños”, Publicada bajo los auspicios del Departamento de Bellas Artes de Ministerio de Educación. Además ha publicado “Tregua”, selección de versos que han merecido elogiosos comentarios de la crítica nacional y extranjera. Otras de sus obras son: “Alma y Mundo” que obtuvo unos de los premios del Concurso Ricardo Miró en 1950; “Cantos al Hogar y al Terruño”, “Rosales al Viento y “Hojas Eternas”.

En 1958 ganó la “Medalla de Oro Flor del Espíritu Santo” por su poema a la flor nacional. Su poesía dulce y sencilla, sin complicaciones, sigue la línea lírica modernista y suele ajustarse con dulzura y delicadeza a la expresión pura de sus pensamientos y sentimientos.

Esta … Esta es mi Patria

Alma Pérez..Canela.

Flora y fauna de un paisaje viviente
Flor de “El Espíritu Santo
Altar de Oro, Panamá Viejo” “El Canal”…
el mar… y su abundancia de peces.

Es ver los abuelos reposar en hamacas…
contándonos anécdotas de héroes imaginarios.
“EL Indio Urracá.” “Un 3 de octubre y Los Caídos”.
“Heliodoro Portugal. Líder Flagelado”…

“Guerra de Mil Días… y Victoriano Lorenzo”…
“Nueve de enero… – e – Inolvidables Mártires”…
“Invasión y Paredón; a Repudiados Militares”.
“Duendes, brujas”… y “El Chivato… ( Lucifer)”.

Es… La Bandera Istmeña.
sus estrellas… y colores blanco, azul y rojo,
simbolizando pureza, honestidad,
ley… -autoridad.

Mi patria es… “La Pollera Típica”…
“El Guapo Montuno”… “Fiestas Patronales”;
“El Palo Encebado”… “Peleas de Gallos”,
“El Tamborito”.

“Escudo-e-Himno Nacional….”
evocar sus notas
por primera vez
nos dejan emociones…
de ternura, heroísmo amor, altivez.

Mi patria es… el agua por sus lluvias de ensueños.
Es el aire… por sus brisas que acarician.
Es el fuego… por pasiones a lo nuestro.
Es la tierra… a quien dimos primer llanto.
Es el sol… por brillante y seductor.

Mi patria es variedad de razas
costumbres y actitudes,
donde se cumple el imperio
de tales virtudes.

Libre y Soberana
¿Su nombre? Panamá
“Esta … Esta Es … Mi Patria.

ALMA PEREZ (Canela)

[image]

Nació un 20 de Diciembre, en la Provincia de Colón. Sus progenitores; optaron por separarse a los quince días de su nacimiento. Su infancia y niñez; se describe lúgubre y vacía. Monjas, profesores -e- internados; fueron el complemento de una severa disciplina a una personalidad inverosímil.

A la edad de ocho años, ingresa al “Colegio María Auxiliadora”; donde obtiene las primeras nociones en “Educación Elemental” y Materias Especiales: italiano, inglés, latín, dibujo, piano, costura, artesanía y canto.

Asiste a “El Conservatorio Nacional”, bajo la dirección de Don Roque Cordero. Estudios que una y otra vez; fuesen interrumpidos por motivos de salud. Allí culmina programas de solfeo, repertorio, armonía, Historia de la Música y Vocalización.

Entre las poesías de Alma Pérez podemos mencionar las siguientes: Amo la Vida. (25 de marzo, 1999), Mi Hijo Esquizofrénico. (9 de agosto, 1991), El.. Es… ALFA y OMEGA. (16 de julio, 2001), la Niñez… Ciclo En La Vida. (30 de junio, 1999), Madre… Una… (8 de diciembre, 1998), Tributo A La Primera Mujer Istmeña Presidente. (12 de Septiembre, 1999).

ANA ISABEL ILLUECA
(1903-1994)

[image]

Nació en 1903, en la ciudad de Panamá. Estudió en Panamá. En la Escuela Normal de Institutoras recibió su título de maestra de Enseñanza Primaria; y, en 1944, se graduó de profesora de español en la Universidad Nacional de Panamá. Dedicada plenamente a la enseñanza, ha sido profesora de la Escuela de Artes y Oficios Melchor Lasso de la Vega y del Instituto Nacional de Panamá, donde se le rindió homenaje al ser declarada supernumeraria después de veintinueve años de labor educativa. Durante muchos meses, en rigor por cerca de tres años, dirigió una página poética en la revista Acercamiento, prestando con ello un real servicio a las letras nacionales.

Ana Isabel Illueca ha consagrado su nombre con los poemas de motivos típicos panameños basados en el costumbrismo criollo. Su musa, henchida de patriótico sentir, permite considerarla como la “poetisa campesina panameña”.

Su poesía contiene rebeldía social, impregnada del sabor de las tierras y de los sentires campesinos de Panamá. En el decir poético, sencillo y sin artificios, vibra el dulce cantar entristecido de pesares amargos. Tiene su poesía la humildad orgullosa de los patrios lares.

Poetisa popular, Ana Isabel Illueca dice con mucha entereza cuanto piensa y siente. Su poesía no es fuga de la realidad; es tan sólo la glosa de sus vivencias. Como dice en la “Introducción” a su Antología Poética, “aquí no hay sueños… se nutrió de realidades”.

Murió el 25 de septiembre de 1994.

PATRIA

Ana Isabel Illueca

Patria mía: Tú no eres el recuerdo.
Eres la realidad clara y escueta
de una tierra horadada en sus entrañas
sin permiso a poner sobre esa grieta
la gasa tricolor de su bandera.

Estás aquí, pletórica de penas,
déjame oír tu queja en la saloma
desde los montes y las sementeras,
donde en tonadas y entre socavones
derrama el campesino sus endechas.

Estás en las estatuas de los próceres
que te hicieron surgir radiante y bella;
en el grito de reto de los jóvenes,
en la voz de los niños de la escuela;
y en el coraje de las panameñas.

Estás en la campiña interiorana
que espera redención para sus tierras;
en la mansión de gente adinerada;
en el cuarto mordido de miseria
y en la ciudad que se levanta enhiesta.

Y aunque eres pequeñita, tú eres grande
a pesar de que un istmo representas;
porque uniendo las costas de dos mares
tu canal es un lazo hecho de piedra
que a los pueblos del orbe los acerca.

Serás grande a través del patriotismo
de los hijos nacidos en tu predio.
No tendrás más caínes que te hieran
con palabras falaces ni con yerros,
ni judas que te vendan por dinero.

Serás grande a través del patriotismo
de los hijos nacidos en tu predio,
porque la juventud tiene tu Istmo
incrustado en las fibras de sus nervios
y sabrá a toda costa defenderlo.

Serás grande porque hemos de empinarte
con el valor que siempre da el derecho,
más allá de la fuerza y la potencia
que quiere socavar ideales viejos.
Más allá de la fuerza están los hechos!

Patria mía: pequeña cual orquídea
que incuba tus ideales en su seno,
y grande en los anhelos que se incuban
con ardiente fervor entre los pechos
de todos los que somos panameños.

Patria mía: Tú no eres el recuerdo.
Eres la realidad clara y escueta
de una tierra horadada en sus entrañas
sin permiso a poner sobre su grieta
la gasa tricolor de su bandera.

DIANA MORÁN
(1932-1987)

[image] 

Nació en Panamá el 17 de noviembre de 1932 y murió en México el 10 de febrero de 1987. Al momento de su fallecimiento era profesora titular de tiempo completo en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), de la ciudad de México. Llegó a ese hermano país en 1969, exiliada luego del golpe militar de 1968, cuando era dirigente de la Asociación de Profesores.

Fue docente en el Instituto Fermín Naudeau (hasta su detención y destierro) donde orientó a muchos jóvenes en las lides literarias y les inculcó el amor por el arte y la patria.

En el colegio de México obtuvo el Doctorado en Letras Hispánicas con la tesis Cien Años de Soledad: novela de la demitificación (editada por la UNAM en 1988).

Su poesía combativa y revolucionaria fue publicada en Panamá, Cuba, México, Guatemala, Estados Unidos, Chile y España. Gaviotas de Cruz Abierta, recibió el premio Ricardo Miró en 1965 y nunca fue publicado en volumen.

AHORA LLEVO EL ISTMO EN CADA PORO

Diana Morán

Ahora llevo el Istmo en cada poro
y una página pura
para tatuar historias sin canales.
¡Ahora soy coro-sangre de tu himno,
el asta en la bandera,
metálica violeta de combate!
Ahora sé que clandestinamente
tenemos que sembrar jazmines rojos
para que el estallar indomable
de su aroma proletario
nos devuelva:
La dignidad… la tierra… los productos…
Las rondas infantiles sin betunes,
los motetes robustos de mazorcas,
los suburbios con trajes de domingo,
la comida puntual de los obreros,
las entrañas de coco de la paz,
los crepúsculos-naranjas del poema,
los humanos derechos
en las simientes del amor fertilizado.

Ahora sé
que somos en abrazos temporales;
pero infinitos en la lucha cósmica
por la felicidad de todos.
Y cuando la hora-golondrina nazca
de los senos-arenas de clepsidra,
la amaré como ésta
de armónica vivencia…
(Brotarán del vientre de recuerdos próvido
nostálgicas alondras
que edificarán hogares
en tu cuello poblado de kilómetros)…
No… No habrán lluvias salobres
-por las alas paralelas-
ni suicidio de vuelos.
Seguirás en mis almanaques
como si duplicara la matriz
la esencia de tu gesto.
Seguiré vertical
-sobre la ausencia-
con tu abecedario:
¡Paloma de macano combatiente,
volando con mis versos
hacia el pueblo!

EDUARDO MADURO
(1901-1966)

Nació el veintiséis de enero de 1901. Fueron sus padres don Salomón L. Maduro y doña Esther Lindo de Maduro, correspondiéndole a Eduardo ser el tercero de siete hijos. Obtuvo títulos de Perito Mercantil y de Bachiller en Letras en el colegio La Salle en los años de 1917 y 1918 respectivamente, ocupando en ambas ocasiones el Primer Puesto de Honor. Poseyó el raro don de dos talentos antogónicos: el de las letras y el de las matemáticas. Guillermo Andreve dijo de él: “Eduardo Maduro comparte su tiempo entre la aridez productiva de los números y el cultivo da las musas”. Al mismo tiempo que se dadicaba a la creación artística ejerció la función de contador por cuarenta y cuatro (44) años en la Singer Sewing Machine Co., la mayoría de ese tiempo como jefe de contabilidad.

Eduardo Maduro contrajo nupcias con la Srta. Carmen Torrente, con quien tuvo dos hijos: Eduardo y Ricardo; y sus nietos que fueron el compendio amoroso de su vida. Fue siempre esposo y padre ejemplar a la vez que amigo sincero e incomparable.

En el año de 1936 Maduro escribió la letra de la Marcha “Disciplina, Honor y Abnegación”,dedicada al Cuerpo de Bomberos de Panamá. Dicha Benemérita institución premió al poeta con la Medalla de Plata Panamá por tan valiosa colaboración.

El dos de junio de 1959 Maduro fue condecorado por S.E. el Licenciado Miguel de J. Moreno Jr., Ministro de Relaciones Exteriores, con la Orden de Vasco Núñez de Balboa en el grado de Comendador, por su obra literaria y principalmente por la letra de la “Marcha Panamá”, que tuvo y aún tiene gran difusión dentro y fuera del país. Ignacio de J. Valdés Jr., dijo en una ocasión: “cada vez que en una emergencia nacional se quiere animar la llama de patriotismo de los panameños, las estaciones radiodifusoras ponen dos marchas patrióticas que no hay itsmeño que no conozca, pero sobre todo una: Panamá“.

MARCHA PANAMÁ

Eduardo Maduro

Panamá, la patria mía,
suelo grato, encantador!
Hoy te canto, Panamá, con alegría;
al mirarte así grandiosa,
cuando veo tu bandera
de precioso tricolor,
abrazarte con gran júbilo quisiera
expresándote mi amor.

Panamá del alma
de tus selvas he escuchado los rumores;
siempre gocé tu calma
y en tu cielo ví magníficos colores.

Panamá querida,
¡Oh permite que yo muera en tu regazo;
tuya será mi vida.
Sigue siendo libre, bella Panamá!

MI BANDERA

María Olimpia de Obaldía

De tela humilde o de luciente raso
-nada importan su brillo o calidad-
es mi bandera símbolo precioso
de mi Patria adorada, Panamá!

Se alza como ala de ilusión suprema
en vuelo majestuoso hacia el azul
buscando siempre la amplitud del cielo,
enamorada eterna de la luz.

Sus pliegues vibran como flores vivas
sedientas de los ósculos del sol
mientras enciende su divino efluvio
en las almas patriótica emoción.

Y cuando sube el pabellón que encierra
Pretérito, Presente y Porvenir,
es la Patria que expresa sus anhelos
de mantenerse libre y ser feliz.

Es Panamá que busca su destino
por senderos de Bien y de Verdad
haciendo suya la inmortal proclama:
Libertad, Igualdad, Fraternidad …!

MARIA OLIMPIA DE OBALDIA
(1891-1985)

Nació en Dolega. Provincia de Chiriquí, el 9 de septiembre de 1891. Fué maestra de escuela primaria hasta 1918, en que contrajo matrimonio con Don José de Obaldía.

Es la máxima representación femenina de los poetas de inicio de la república. En un medio remiso al reconocimiento de sus valores, su aparición va seguida de inusitado éxito. En solemne velada, organizada por el Instituto Nacional de Panamá, fue coronada en el Teatro Nacional, en 1930.

Sus poesías “no siguen ninguna escuela, ni se ciñen a reglas”. Lo que no es de extrañar. El modernismo, y a María Olimpia no podemos situarla fuera de la órbita modernista, más que escuela fue clima, ambiente dentro del cual proliferaron poetas de muy diverso acento y contenido. No pertenece a ninguna escuela, pero es dueña de su oficio, conoce el secreto de la artesanía poética. De otra manera no es posible explicar la ponderación de su verso, el equilibrio de su mejor poesía.

En la Antología de Panamá, de Demetrio Korsi, de 1926, se dice: “Poetisa de arte sencillamente delicado. Reside en el interior de la República, en David, repartiendo su cariño entre su esposo y sus hijos.”

Murió en el año 1985.

RICARDO J. BERMÚDEZ
(1914-2000)

[image] 

Nació en la ciudad de Panamá, el 22 de agosto de 1914. Hizo sus estudios secundarios en la ciudad de Panamá, en el Colegio La Salle. Obtuvo el grado de arquitecto en la Universidad de Sauthern, California.

Fue uno de los más importantes poetas de la vanguardia panameña, una de las figuras literarias de mayor prestigio nacional. Sus extraordinarias aportaciones al oficio poético, mezcla de sensibilidad, imaginación, vivencias comunicables y rigor literario, hacen del conjunto de su obra un testimonio artístico digno de trascender las fronteras nacionales y de ser apreciado en el contexto de la literatura latinoamericana.

Tanto en el campo educativo como en la actividad profesional logró acrisolada reputación. Fue miembro de la Academia Panameña de la Lengua, profesor de la Universidad de Panamá, funcionario del Ministerio de Obras Públicas, Ministro de Educación en 1951, Decano de la Facultad de Arquitectura; fundador y miembro de la Junta Directiva de La Prensa, Diario Libre de Panamá (1980), miembro de la Junta Directiva de la Universidad Santa María La Antigua (1982-1987), presidente de la Junta Directiva de la Universidad del Istmo (1987) y Columnista del Diario La Prensa (1992-1994).

Obtuvo dos veces el segundo premio en la sección de poesía del Concurso Ricardo Miró, con sus obras Adán Liberado (según los críticos, “uno de los mejores libros escritos en el país”) y Cuando la Isla era Doncella, hermosos poemas, formado por Catorce temas taboganos, en donde el sentimiento de la naturaleza tiene categoría principal. En 1961 obtiene el primer lugar con su obra Con la Llave en el Suelo.

Citar este texto en formato APA: _______. (2013). WEBSCOLAR. Poesías de la Patria por autores panameños y sus biografías. https://www.webscolar.com/poesias-de-la-patria-por-autores-panamenos-y-sus-biografias. Fecha de consulta: 26 de noviembre de 2020.

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