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Los enfoques de la educación

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A.     Humanístico

Supone la educación como principio y fin del bienestar y desarrollo del hombre, sobre la base de un carisma maestro-autoridad. Se hipervaloriza lo educativo como filosofía de vida y aparece como desvinculado de la realidad concreta social, económica y política, pues no contempla la educación como un proceso social.

 

Para Montaigne, en “Un Camino de Educación” (Françoise Soury-Lavergne, Roma, 1984. p. 48-76), el humanismo tiene tres rasgos característicos:

 

1. Visión optimista del mundo.

  • Desde su propia experiencia, la pluralidad de artes y de su entorno dará origen a un principio pedagógico.
  • Su visión positiva se orienta hacia la comunicación entre los hombres. Apoyándose en esta concepción del mundo y de la vida, Montaigne, saca una consecuencia pedagógica importante: la alegría.
  • Invita a descubrir la magnífica variedad de dones y aptitudes que se encuentran en cada individuo y a dejar crecer lo mejor de cada persona.
  • De la convicción inicial optimista que pone el acento en la atmósfera de alegría surge un talante pedagógico.

 

2. Sentido de la persona humana.

  • Para conocer la conducta humana, el mejor método es, el conocimiento directo, por medio de la amistad; por el arte de diálogo; por las relaciones humanas.
  • En el “Ensayo” titulado “L’art de conférer” revela qué tipo de relación busca, cualquiera que sea su interlocutor: “Yo entro en ‘conversación’ y en debate con gran libertad y facilidad.
  • Dado que Montaigne se expresa bajo todos los aspectos de la naturaleza humana su sentido de la persona, en su integridad, le guía a través de las reflexiones.

 

3. Disposición a la “honradez”

  • En el concepto de Montaigne, honradez significa lealtad, justicia o valentía. Pero alude también al hombre cívico, educado, amable, que es precisamente el hombre honrado.
  • En síntesis, para Montaigne, más allá y al margen de la estricta moralidad y el civismo minucioso, es un conjunto de disposiciones y de cualidades puramente personales: la seguridad y sutileza en el juicio.
  • En la jerarquía de valores, de Montaigne, el amor a la verdad aparece en un lugar destacado.

 

B.     Opresor

Una larga historia de dominación (económica, militar, política, etc.) que viene desde el período colonial, ha reducido cada vez más al pueblo al silencio y ha logrado su pasividad, apagando y empobreciendo su propia cultura. Se ha constituido así, en vastos sectores dominados “UNA CONCIENCIA OPRIMIDA”, fuertemente fatalista, pasiva, llena de mitos y creencias, que en definitiva impiden a los sectores populares, una acción propia, autónoma y creadora. El rol social que esta educación tiende a cumplir es la de un proceso por el cual el sujeto se adapta a una sociedad opresora. La educación está al servicio de una “INVASIÓN CULTURAL”; ella, la educación, se transforma en manipulación cuando el educador-invasor considera al pueblo como sin cultura y sin pasado. La educación opresora es un reflejo de la sociedad opresora y una dimensión de la cultura del silencio. Se trata de una cultura vertical de dominación en la cual se crea una oposición entre el educador (monitor-profesor) y el educando (receptor-alumno). El educador es el que educa, sabe, piensa, opta, escoge contenidos programáticos y los entrega al educando (el Pueblo). Así, el pueblo es objeto pasivo de la acción del educador; es privado de su palabra, no sabe, debe escuchar, repetir, acomodarse y seguir las recetas e indicaciones del educador.

Estamos hablando de Conciencia oprimida cultura del silencio, Estructura vertical sin dialogo ni reflexión critica y Adaptación y mantención de una sociedad opresora

 

C.     Liberador

Este enfoque busca la transformación de la realidad y la afirmación de los hombres como sujetos de decisión. De ahí que la a liberación se la considere como un parto doloroso. La persona que nace de él es una persona nueva, persona que sólo es viable en y por la superación de la contradicción opresores-oprimidos; la superación de esta contradicción es el parto que trae al mundo a este hombre nuevo: liberándose y que tiene como tarea histórica trasformar la realidad opresora a través de la praxis. Praxis que consiste en la reflexión y acción de los hombres sobre el mundo para transformarlo y exige la inserción crítica de los oprimidos en la realidad opresora en la cual objetivándola han de actuar simultáneamente sobre ella. La superación de la contradicción -a la que hemos aludido- no está en el mero cambio de lugares, ni en el paso de un polo a otro. No se trata de que los oprimidos de hoy, en nombre de la liberación, pasen a ser los nuevos opresores.

 

Ricardo Osorio Rojas, dice que la educación liberadora tiene cinco rasgos que la identifican:

  1. Cambio social: La educación liberadora concibe la dinámica educacional inserta en la búsqueda de una sociedad más justa, en la que se superen las estructuras de dominación.
  2. Conscientización: Busca que la conciencia de los sectores oprimidos se haga capaz de actuar autónomamente sobre su realidad. Este cambio de conciencia lleva al pueblo a elaborar consciente y críticamente su REFLEXIÓN propia acerca de la forma de concebir el mundo.
  3. Estructura: La educación liberadora presenta a los hombres como inseparablemente unidos en la realidad HORIZONTAL y, a través de ella, entre sí.
  4. Participación: La educación dialógica busca introducir el diálogo y la participación en todas sus etapas; en la planificación y programación del proceso educativo, durante el DIALOGO experiencia de aprendizaje, en la evaluación, etc.
  5. Objetivo: El objetivo de la educación es la humanización que comienza con la conquista que el FINAL hombre hace de su palabra.

 

D.    Mercantilista

Considera la educación al servicio de la productividad e implica una inversión en capital humano: el sistema educativo produce los recursos humanos que requiere el desarrollo y que las estructuras económicas luego absorverán. Fomenta la división social en lugar de adecuarse a la estructura productiva y deja sin acceso a la educación a amplios grupos sociales. A la base de este enfoque está el concepto de “competitividad” que nos habla de emprender o “tener la capacidad de ser el mejor.” Ideas que tienen la connotación de excelencia, eficiencia y eficacia. Pero también se refieren a la capacidad de trabajar en equipo, saber generar cooperación, saber crear comunidad, saber vivir y convivir, “aprender a aprender “, expresión que nos recuerda en algo al concepto de “capacidad estratégica de adaptación”, concepto del mundo empresarial que se ha integrado al mundo educativo. Al punto que podríamos afirmar que “competir es la capacidad de aprender a aprender”, o más específicamente, aprender a emprender.

 

E.     Tecnológico

Se basa en el hecho de que las nuevas tecnologías (sean las que sean) indudablemente van a producir un cambio importante en el sistema educativo. Hoy estamos viviendo en la III Revolución Tecnológica o surgimiento de la era de las telecomunicaciones, computadoras y de la alta tecnología en general, avances técnicos que traen consigo cambios radicales. La revolución tecnológica de la información se ha convertido en un movimiento autotransformante y transformatorio de las oportunidades de desarrollo y progreso humano. Ante la entrada de las “Nuevas Tecnologías” en el campo de la enseñanza, se pueden mantener dos principios. El primero es la posibilidad de montar un sistema de mercado en el que la educación, como otros bienes, sea objeto de transacciones económicas especulativas; en este caso, las ventajas se aprovechan para convertir el “servicio” en “empresa”. El segundo, en cambio, aboga por aprovechar las innovaciones para extender el servicio hasta donde no podía llegar por los medios convencionales. Mucho nos tememos que derribar los muros físicos pueda servir para elevar otros nuevos, los económicos. En este contexto el concepto “aprender a aprender”, significa saber organizar la información, saber ordenarla, clasificarla y transformarla en conocimiento productivo, práctico. La idea no es del todo nueva pero hoy resulta un presupuesto absolutamente fundamental: el desarrollo de las capacidades relativas al aprendizaje como destreza fundamental para la educación del ser humano competitivo. El potencial de desarrollo individual y colectivo depende de esa capacidad para transformar la información en conocimiento que produce, que convive, que se reinventa y que nos hace seres humanos más completos.  En este siglo XXI más que nunca se notará que el aprendizaje se da con mayor intensidad y dentro de un más amplio espectro fuera del aula que se enriquece de manera cotidiana con la interacción entre aulas y laboratorios separados no por un muro sino por países y océanos. La tecnología de la información ha redimensionado el proceso educativo, y la adquisición del conocimiento requerirá repensar el proceso enseñanza- aprendizaje. Para delinear las tendencias actuales en el cyberespacio vinculadas a la Educación, contamos con cinco hechos de vital importancia que delinean la situación actual y “marcan” las perspectivas y posibilidades en el futuro inmediato.

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Citar este texto en formato APA: _______. (2012). WEBSCOLAR. Los enfoques de la educación. https://www.webscolar.com/los-enfoques-de-la-educacion. Fecha de consulta: 1 de junio de 2020.

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