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Las fuerzas de los grupos: interpersonales e intrapersonales y sus tipos de temperamentos

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Las fuerzas de los grupos

Entre las fuerzas del grupo se pueden mencionar las siguientes:

Fuerzas interpersonales

Son las que surgen por la proximidad psicológica de varios miembros del grupo. En la cercanía de otros compañeros se producen fuerzas interpersonales de atracción / rechazo, ante las que la propia necesidad sitúa a cada quien cerca o lejos del o de los otros. Otras fuerzas que nos hacen situarnos por encima o por debajo de otro / otros. Fuerzas de dominio o de sumisión. A través de estas fuerzas interpersonales se pueden satisfacer la atribución de roles, el ordenamiento interior de miembros, la frontera y la cohesión grupal y una cultura grupal compartida.

Los grupos formados para el trabajo interpersonal pretenden ayudar a que los participantes se sensibilicen para que puedan reconocer el efecto de su conducta en los demás y el efecto de la conducta de los demás en ellos mismos. Les interesa sobre todo que aprendan a comunicarse bien, y a funcionar mejor en colaboración con los demás. Se supone que la conducta en el grupo refleja el estilo habitual de cada persona en sus relaciones sociales e interpersonales, cabe esperar que un feedback adecuado permita al paciente adoptar conductas más apropiadas, en tanto que el clima grupal es cohesivo y le presta apoyo (H. Kaplan).

Saul Scheidlinger habla de la operatividad grupal en dos niveles, uno genético-regresivo de motivaciones inconscientes, y otro dinámico-contemporáneo, relacionado con estas fuerzas interpersonales y que pertenece a las necesidades conscientes. Son modelos adaptativos, roles grupales y la estructura grupal, a este nivel los miembros perciben al grupo como un medio de pertenencia, aprendizaje y satisfacción personal.

Fuerzas intrapersonales

Son fuerzas relacionadas con las necesidades psicológicas personales. Por el hecho mismo de pertenencia al grupo surgen en los miembros necesidades, no biológicas, que empujan desde el interior con fuerza: necesidad de de arraigo, pertenencia, comunicación, crecimiento/ desarrollo, seguridad aceptación. Son fuerzas que están dentro de la persona pero que no se fijan necesariamente a nadie, conflictos de valores, rivalidad por la atención de la autoridad y la ocupación del tiempo grupal. La salida terapéutica estriba en la aparición de sentimientos que corrijan las emociones aflictivas internalizadas a través de la interacción de los miembros.

Son las fuerzas de la propia historia personal, fuerzas depositadas en el fondo o base de nuestra experiencia, nuestro pasado más antiguo, las primeras relaciones parentales y fraternales. Son las fuerzas más íntimas que son activadas por la pertenencia grupal. En el modelo intrapersonal la identificación inicial de cada miembro del grupo es con el terapeuta yendo con posterioridad hacia otros miembros del grupo. En este modelo se utiliza la asociación libre, transferencia, sueños y resistencias, siendo la finalidad del trabajo el hacer ver a cada miembro del grupo como es su conducta grupal en el mismo como reflejo de sentimientos y actitudes provenientes de la primera infancia.

Formas / Fuerzas grupales (transferencia-contratransferencia):

En el grupo es donde vivimos y convivimos las experiencias infantiles. Es el nuevo “hogar” donde podemos resolver conflictos básicos de nuestra historia individual: represión, sublimación, castración, frustración dependencia, rivalidad.

Son las fuerzas que desde el contexto más íntimo funcionan en tres grandes campos:

  1. “Relación de autoridad” es la transferencia con el conductor del grupo. Anna Freud dejó dicho que las fantasías de transferencia tienen su origen, con frecuencia, en las relaciones objetales de los primeros años, y que son revividas mediante la compulsión a la repetición, cuando estas necesidades, que no son nuevas, aparecen en el grupo nos proporcionan información sobre las experiencias emocionales vividas en esos años.
  2. “Relación con la norma”, lo sustentado en la aplicación de la normativa interna o externa. El cómo son las cosas y el cómo deben de ser, y cómo los miembros del grupo se sitúan ante ellas. Cada grupo tiene su propio actuar y discurrir en función de su propia normativa interna. La matriz grupal al mismo tiempo nutre y apoya, crea una atmósfera de exploración abierta y segura, y puede generar adaptaciones más sanas y cambios estructurales en la personalidad de los miembros.
  3. “Relación entre iguales”. Los vínculos fraternos transferidos a miembros del grupo, donde la relación interpersonal de dominio/sumisión, atracción/rechazo con otros miembros del grupo queda fijada en función de mi vivencia como hermano, y a través de la propia fuerza grupal tiendo a repetir el mismo esquema ya conocido de funcionamiento. Para Yalom los miembros del grupo reproducen relaciones de autoridad y relaciones fraternales dentro del propio grupo, y Ezriel apuntó que las transferencias entre iguales son desplazamientos realizados por los miembros del grupo, que se sienten más seguros desplazando hacia otros en vez de hacia el terapeuta, ya que desafiarle a este podría ser más peligroso, de esta forma las devoluciones de otros miembros generan menos resistencias que las del terapeuta, pudiendo verse a los otros miembros como aliados protectores.

Estas tres fuerzas van operando continuamente en el grupo, son cíclicas. Es cometido del conductor grupal el ir dejando surgir en libertad la fuerza emergente sin dejar de vista las demás, ya que el hecho de adoptar una postura condiciona la percepción global.

Contratransferencia es pues el conjunto de reacciones inconscientes del terapeuta frente al miembro del grupo, y, especialmente, frente a la transferencia de este. Pero esto a nivel de grupo se amplía más ya que interviene el vínculo terapeuta-con cada miembro del grupo, el vínculo terapeuta-grupo como un todo y entre los propios miembros del grupo. Según Racker: el terapeuta grupal debe estar bien preparado para responder terapéuticamente sin actuar la contratransferencia. Grinberg utilizó el término contraidentificación proyectiva y señaló la diferencia de la respuesta del terapeuta cuandose trata de una reacción específica a las proyecciones de los miembros del grupo, o bien, cuando es una reacción contratransferencial proveniente de las propias actitudes emocionales del terapeuta activadas por el conflicto de los miembros del grupo.

Tipos de temperamentos

“La teoría de los cuatro humores o humorismo, fue una teoría acerca del cuerpo humano adoptada por los filósofos y físicos de las antiguas civilizaciones griega y romana. Desde Hipócrates, la teoría humoral fue el punto de vista más común del funcionamiento del cuerpo humano entre los «físicos» (médicos) europeos hasta la llegada de la medicina moderna a mediados del siglo XIX. En esencia, esta teoría mantiene que el cuerpo humano está lleno de cuatro sustancias básicas, llamadas humores (líquidos), cuyo equilibrio indica el estado de salud de la persona. Así, todas las enfermedades y discapacidades resultarían de un exceso o un déficit de alguno de estos cuatro humores.

Hipócrates clasificaba a las personas en: sanguíneos (las personas con un humor muy variable), melancólicos (personas tristes y soñadoras), coléricos (personas cuyo humor se caracterizaba por una voluntad fuerte y unos sentimientos impulsivos) y flemáticos (personas que se demoran en la toma de decisiones, suelen ser apáticas, a veces con mucha sangre fría).

Lo más interesante es que, según Warren, los cuatro temperamentos presentan una serie de rasgos de eficiencia y unos rasgos de ineficiencia (“nadie es perfecto” que decían en Casablanca). Los rasgos que nos presenta Warren:

Temperamento dominante

  • Riesgos de eficiencia: directo y seguro de sí mismo, aprovecha los retos, competitivo, sin miedo al enfrentamiento y orientado a los resultaos.
  • Riesgos de ineficiencia: presumido, dictatorial, brusco, discutidor y oyente difícil.

Temperamento minucioso

  • Riesgos de eficiencia: pensador criticó, orientado a los detalles, discreto, preciso / exacto y resuelve problemas
  • Rasgos de ineficiencia: perfeccionista, excesivamente criticó, pocas áreas grises, dificultad con los cambios e independiente y reservado.

Temperamento influyente

  • Rasgos de eficacia: personalidad sociable, entusiasta, persuasivo, comunicador y optimista
  • Rasgos de eficacia: evita enfrentamiento para mantener la aceptación, exagera, exceso de entusiasmo, habla demasiado y dificultad para concentrarse.

Temperamento estable

  • Rasgos de eficacia: coherente, leal / defensor, sabe escuchar, paciente, perseverante.
  • Rasgos de ineficiencia: muy sensible, pasivo, indeciso, reacio al cambio y excesivamente tolerante.

No hay temperamento mejor ni peor, o mejor dicho, somos como somos. Si bien me desagrada este determinismo que muestra el autor, lo cierto es que es fácil “sacar la foto” de muchos de nuestros compañeros, amigos y familiares con esta clasificación en la mano.

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Citar este texto en formato APA: _______. (2014). WEBSCOLAR. Las fuerzas de los grupos: interpersonales e intrapersonales y sus tipos de temperamentos. https://www.webscolar.com/las-fuerzas-de-los-grupos-interpersonales-e-intrapersonales-y-sus-tipos-de-temperamentos. Fecha de consulta: 15 de diciembre de 2019.

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