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Gestión de calidad de un centro educativo

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INTRODUCCIÓN

Como punto de partida, la mejor definición de calidad que podemos aportar es una hoja en blanco en la que sea el propio Centro Educativo quien la cree, siempre que sea confeccionada, compartida e interiorizada por las personas que lo componen. Se trata de un concepto en permanente evolución, que sigue perfilándose y que probablemente continúe en el futuro.

La calidad de la gestión educativa demanda integralidad sistémica. Cuando esta calidad se proyecta en cada subsistema de gestión, el centro educativo se convierte en trampolín de educandos y comunidad participante, hacia esferas superiores de desarrollo y construcción. De forma similar, si un subsistema sufre debilidades en su calidad, las corrientes sinérgicas se transfieren al resto afectándoles negativamente en su calidad. Es el centro educativo, en su modelo de gestión de calidad, laboratorio por excelencia de la democracia cognitiva y ciudadana participativa, en constante aprendizaje. La reflexión crítica y la cooperación conjunta en la construcción de saberes, prefiguran un modelo social de nuevo tipo regido por patrones profundamente humanos y ciudadanos.

La calidad es un concepto controvertido y polisémico. Se ha debatido hasta la saciedad su contenido explícito e implícito: lo que muestra y lo que oculta, lo que tiene de positivo y las resistencias a la misma (Cantón, 2004, 2004ª, 2004b, 2006, 2010), en lo que consideramos un debate nunca cerrado. En este trabajo no se obvia el tema de la controversia, de las debilidades y fortalezas de la calidad, pero se avanza un paso más y se introduce la calidad desde la práctica. ¿Cómo hacer para mejorar, mediante la calidad, lo que se hace en un centro educativo?

El objetivo fundamental de este trabajo es definir el marco general de gestión de un centro educativo, que permita predecir resultados de calidad en el ámbito educativo, que se consiga y en los restantes componentes que identifican un centro educativo de calidad total.

CONTENIDO

Gestión de calidad de

un centro educativo

  1. Gestión de calidad de un centro educativo
    1. Calidad de la educación

En el esfuerzo por conceptual izar la calidad de la educación, basta con referirse a la ingente cantidad de definiciones que sobre educación han ido apareciendo y que incluso, siguen elaborándose. De todos modos, un análisis perspicaz de las diversas conceptualizaciones puede permitirnos agruparlas con atención al enfoque en que se fundamentan, así como extraer rasgos comunes ampliamente compartidos. La dificultad, sin embargo, por establecer un ámbito conceptual de concurrencia sobre la calidad parece proceder de la propia naturaleza de la educación misma. Aun admitiendo las dificultades señaladas, entendemos que “la educación supone un proceso típicamente humano, llevado a cabo de forma intencional e integradora, para la optimización del comportamiento más conveniente a cada sujeto en su entorno propio, y determinado por la adquisición de conocimientos, la automatización de formas de actuación y la interiorización de actitudes que le otorgan valiosidad en su conjunto y en sus peculiaridades”.

En todo caso, la consolidación de asentamientos estables, el agrandamiento de los mismos y su creciente complejidad han ido consolidando una institución básica, a saber: la escuela o centro educativo.

Pero, ¿puede realmente afirmarse que las instituciones educativas constituyen un promotor de la educación? A pesar de las críticas frecuentemente formuladas a las instituciones escolares o de educación formal, resulta evidente que, al menos en cierto grado, tales instituciones tienen generalmente una incidencia positiva en el aprendizaje y desarrollo educativo de los alumnos. En todo caso, parece que el logro de la calidad de la educación pasa por una gestión adecuada de la primordial institución educadora formalizada, o escuela.

Es de la perspectiva de la gestión educativa, Valeirón (2004) plantea la relación directa entre la gestión institucional en todos sus ámbitos y componentes, y la gestión pedagógica que se desarrolla en el aula, como condición para el desarrollo de los procesos de aprendizaje en los y las estudiantes.

En el siguiente diagrama se busca proporcionar una visión integral de cuanto se plantea.

De esta manera, el Centro Educativo se asume como un sistema de organización de aprendizajes, donde se combinan internamente los siguientes subsistemas:

  • Subsistema de Gestión Institucional (Centro Educativo): es el que organiza las funciones del Equipo Directivo, tanto a lo interno como a lo externo del Centro Educativo. En el ámbito interno regula y viabiliza la dinámica de los procesos de supervisión y acompañamiento al trabajo del aula, la formación docente, así como los procesos de administración escolar. En el ámbito externo, organiza todo lo relativo a la relación escuela comunidad. En este último sentido, debe jugar un rol importante en el desarrollo de su comunidad, máxime si la misma se sitúa, e incluso, se caracteriza por ser una comunidad pobre. El Centro Educativo es un ente de desarrollo de su comunidad.
  • Subsistema de Gestión Pedagógica (Aula): es el que organiza las relaciones del Equipo Pedagógico y los maestros; los maestros entre ellos, las relaciones maestro – alumnos, y alumnos – alumnos, como marco de referencia de los procesos de aprendizaje. Se trata de los procesos de gestión de las oportunidades educativas que la propia escuela organiza, y que el sistema ofrece, como recursos para apoyar los procesos de aprendizaje.

Ambos subsistemas están concebidos para organizar los procesos de aprendizaje de la comunidad educativa en sentido general, y deben quedar plasmados explícitamente en el Proyecto Educativo de Centro (PEC) como una herramienta que define la visión – misión de el Centro Educativo, así como los valores y propósitos que guían su desarrollo institucional, plasmado en un proyecto en un plan de mejora, definido y consensuado por la comunidad educativa.

    1. Calidad de un centro educativo

Las concepciones para lograr la calidad de los centros educativos han dado origen a diferentes paradigmas y modelos educativos de los mismos. Si los paradigmas suponen marcos conceptuales en virtud de los cuales el ser humano interpreta la realidad, el modelo constituye una “concepción teórico-hipotética de una realidad, que puede servir como prototipo para interpretar a través de ella situaciones concretas que existen en la práctica.

La concurrencia en el estudio sobre la organización de instituciones en general y del análisis de la realidad organizativa de los centros educativos ha hecho surgir diferentes paradigmas interpretativos, de los que se han derivado modelos protoúpicos. Tal vez en el origen de la preocupación científica de la organización de centros educativos haya que situar el paradigma racional y los modelos de “gerencia científica”. Pero la evolución ha ido produciendo otras alternativas teórico operativas, hasta desembocar en el paradigma de la calidad total, hoy en activa efervescencia. De este último han surgido varios modelos referidos a instituciones organizativas del ámbito empresarial; sin embargo, faltan aportaciones específicas para el ámbito educativo, razón por la cuál hemos propuesto un “modelo de calidad total para las instituciones educativas”.

    1. Gestión de calidad total de un centro educativo

Aun cuando la calidad ha sido una preocupación constante de la educación desde el comienzo de nuestra civilización, la forma en que se ha entendido no siempre ha sido idéntica. Dentro del mencionado paradigma de calidad total, entendemos que la calidad constituye “el rasgo atribuible a entidades individuales o colectivas cuyos componentes estructurales y funcionales responden a los criterios de idoneidad máxima que cabe esperar de las mismas, produciendo como consecuencia aportaciones o resultados valorables en grado máximo, de acuerdo con su propia naturaleza”. Pero la calidad de un centro educativo tiene peculiaridad propia en sentido institucional y desborda, incluso, a la educación como producto a conseguir. En términos generales, consideramos que la calidad de un centro o institución educativa “implica que los recursos disponibles, los procesos empleados y los efectos conseguidos responden al modelo teórico ideal de funcionamiento perfecto en el ámbito educativo”.

No hemos de olvidar que las investigaciones educativas realizadas ponen de manifiesto nuestro planteamiento esencial, a saber: la calidad educativa constituye un todo unitario y conjunto, en el que los determinantes que lo conforman inciden como los elementos de un sistema. No cabe, por tanto, considerarlos de modo aislado o individual, sino que todos contribuyen al surgimiento de esa calidad que resulta de la concurrencia integral o global de todos y cada uno de sus predictores: de tal manera que, cuando alguno de estos últimos (laquea, el conjunto se resiente, aunque tiende sinérgicamente a reacomodarse hacia niveles más modestos de calidad. De todos modos, y aunque sea fundamentalmente a efectos de sistematización metodológica, diferenciamos entre identificadores y predictores, en los términos que siguen.

Los identificadores de la calidad institucional de un centro educativo son aquellos componentes que permiten valorar la medida en que dicha institución alcanza niveles de calidad en sus resultados. Hemos estructurado tales componentes en torno a: producto educativo, satisfacción de los alumnos, satisfacción del personal, impacto de la educación. Pero para conseguir elevados niveles de calidad, que se manifestarán en los resultados que acabamos de señalar, un centro educativo ha de gestionar oportunamente los componentes institucionales que denominamos “predictores” de calidad: su concurrencia permitirá garantizar la aparición de tales resultados o identificadores.

Estos componentes institucionales que definen la gestión de calidad de un centro educativo son los siguientes: disponibilidad de medios personales y materiales; diseño del plan estratégico; gestión de recursos; metodología educativa; y liderazgo pedagógico.

  1. Disponibilidad de medios personales y materiales

En este apartado incluimos aquellos aspectos de tipo personal y material que constituyen el patrimonio con el que la institución hade llevara cabo su actuación. Caben, por tanto, dentro de este bloque, los propios alumnos, los profesores y el personal no docente del centro, además de los recursos materiales con que cuenta. Algunos de los elementos que consideramos seguidamente dentro de este bloque predictor son, por tanto: recursos materiales, profesorado, personal no docente y alumnos,

    1. Recursos materiales

Dentro de tales recursos materiales habrá que contemplar componentes como: edificio e instalaciones, medios didácticos, financiación, y salario de profesores.

      1. Edificio e instalaciones

A tal efecto, parece conveniente que en la fase de construcción o elección del edificio escolar debiera contarse, no sólo con el conocimiento de los técnicos en arquitectura, sino también con la aportación de pedagogos o educadores y aun de los propios usuarios (profesores): de este modo podría llegarse a una conjunción de supuestos arquitectónicos y educativos que diese por resultado un lugar más adecuado a la finalidad a que se destina (Salmerón, H., 1991).

Las características físicas del edificio deberían acomodarse a los requisitos mínimos de emplazamiento y construcción que permitan disponer de luz suficiente, aire limpio y bajos niveles de ruidos. Los espacios han de reunir condiciones de habitabilidad suficiente (seguridad, calefacción, ausencia de humedades o parásitos, etc.), limpieza, suficiencia y seguridad.

La edad del edificio puede no tener relevancia si su estado de conservación es suficiente.

      1. Mobiliaria

Existe una tendencia creciente hacia el mobiliario de carácter “multi-modular” que permite diversidad de aplicaciones dentro de un espacio determinado e, incluso, en zonas diversas. En coherencia con dicha multi-modularidad el mobiliario debiera ajustarse a criterios de flexibilidad”, “movilidad y de “compatibilidad con diversas instalaciones” (Medd, D., 1989: 95-106).

En todo caso, el mobiliario escolar debiera ajustarse a principios como los siguientes:

  • adecuación a las instalaciones: parece conveniente, a tal efecto, que el arquitecto responsable del diseño de los locales tenga en cuenta el mobiliario que ha de situarse en los mismos, con objeto de acoplar convenientemente los espacios (en aspectos tales como emplazamiento de ventanas, situación de radiadores de calefacción, tomas de corriente, etc.);
  • adecuación a los alumnos: fundamentalmente, habrán de considerarse criterios de tipo ergonómico, que permitan una utilización conveniente sin dañar su integridad física o psíquica. También resultará oportuno atender a los rasgos psicofísicos de los alumnos en aspectos tales como dimensiones, colores, etc.
  • adecuación a las actividades: se tendrán en cuenta las actividades propias de los usuarios principales, sin perjuicio de atender a los criterios ya mencionados de flexibilidad, movilidad y compatibilidad.
      1. Materiales didácticos

Los materiales didácticos deben responder a las exigencias que un buen tratamiento educativo-didáctico requiere. Pero, dada la cuantiosa diversidad que caracteriza cada vez en mayor medida a tales materiales, resulta difícil establecer un perfil común a todos ellos. Nos referimos, pues, seguidamente, a algunos de los materiales de posible utilización:

  • los materiales de carácter científico-técnico podrán ser, en algunos casos, simulados para una adecuada utilización didáctica; aunque, a medida que nos elevamos en etapas o niveles educativos parece conveniente aproximarse a los de tipo real.
  • los libros siguen constituyendo una base ineludible para las actividades de enseñanza y aprendizaje. Para responder a las características requeridas, y especialmente cuando han de ser abundantemente utilizados por los alumnos, habrán de ser de fácil manejo, elaborados con productos resistentes y de fácil lecturabilidad. En centros de un cierto volumen se tenderá a constituir la biblioteca del centro y, en lo posible, la del aula.
  • Los materiales audiovisuales, de creciente empleo como apoyo a procesos de enseñanza-aprendizaje, deberán ser de manejo fácil y accesible dotación de material de paso para permitir su utilización por una diversidad de personas no especialistas en su estructura tecnológica.
  • Los materiales informáticos, cuya penetración en el mundo educativo es arrolladora, han de acomodarse a la utilización dentro del ámbito escolar: en este sentido, resultarán estimables aquellos que permitan un fácil manejo, que sean resistentes a la utilización por una diversidad de usuarios no expertos, así como aquellos cuyo software resulte de fácil adquisición en el mercado.
  • los materiales elaborados por profesores y alumnos son, frecuentemente, aquellos que mejor se acomodan a sus características y hacia los que existe mayor inclinación, dado que se consideran como un patrimonio sobre los que se cuenta con mayor dosis de propiedad, y la propia confección de los mismos supone rasgos de creatividad y de habilidad que son ya productos educativos de interés.
  • los materiales para educación físico-deportiva que se adquieran serán aquellos cuya utilización está garantizada por existir personal con una razonable especializaron dispuesto a ello. Todo ello sin perjuicio de atender a la existencia de instalaciones ajenas al centro (ya sean de propiedad pública o particular) cuya utilización puede suplir la carencia de ellas en el propio centro escolar.
      1. Recursos económicos

La financiación debe instrumentalizarse pensando en la potenciación de la adecuada utilización del dinero, evitando despilfarros. Aunque no está claro que las diferencias entre las asignaciones sobre gasto por alumno tengan una clara repercusión sobre los resultados educativos. No cabe duda de que, cuando un centro dispone de presupuesto suficiente y que puede manejar con la conveniente flexibilidad, tiene más posibilidades de financiar aquellos capítulos o proyectos que resultan de mayor interés en un proyecto de calidad de la propia institución.

El Salario de los profesores tiene un efecto incentivador sobre su ejercicio profesional, por lo que puede constituir un elemento que interviene en la calidad educativa. Cuando su retribución depende de las propias instituciones educativas debe prestarse especial atención a este componente.

    1. El profesorado

La determinación del perfil del profesor estará orientada a los valores profesionales más específicos y al sentido de misión, más que a la racionalización tecnológica o incentivos económicos. Este perfil profesional implica la posesión de competencias relacionadas con su actuación profesional.

Destacamos, entre ellas, las siguientes: dominio, en general, de investigaciones o tendencias actuales sobre educación en general y de su ámbito especializado, en particular; habilidades para diagnosticar la situación de sus alumnos; selección de estrategias para resolver deficiencias de aprendizaje; ejercicio de liderazgo educativo; capacidad para evaluar el progreso de sus alumnos; capacidad de autoevaluación profesional; posibilidad de trabajo en grupo con otros colegas; promoción del trabajo en equipo de los alumnos; capacidad de investigación para el perfeccionamiento continuo de su tarea docente (Rosales, C. 1991).

La característica fundamental del profesor es su conducta ejemplar y entusiasta para motivar a los alumnos al esfuerzo superador para su formación y mejora continua: siendo los profesores el elemento dinamizador más importante de proyectos de calidad educativa, la causa fundamental de esa fuerza impulsora hay que buscarla en su propia decisión para implicarse activamente.

    1. El personal no docente

Dentro de la dotación de personal no docente cabría considerar aquellos profesionales que, sin tener la condición de profesores, ejercen funciones de apoyo educativo en determinados ámbitos, tales como la orientación, logopedia, compensación sociocultural, integración, etc.

En algunos centros de tipo específico o con programas especiales pueden encontrarse otros profesionales especializados, tales como médicos, psicólogos, asistentes sociales, educadores, etc. Su contribución al funcionamiento y resultados de la institución ha de tenerse en cuenta, como elementos que inciden en la configuración de la calidad educativa del centro.

Finalmente, cabría considerar dentro del sector de personal no docente, aquellas otras personas que formarían el colectivo que recientemente viene denominándose como personal de administración y servicios: dentro de este grupo se incluiría desde el personal de administración, conserjería, mantenimiento de instalaciones, cocina, residencia, limpieza, entre otros.

    1. Alumnos

Los alumnos o estudiantes son, obviamente, el sector de personal que justifica la existencia de un centro educativo. Partiendo de este supuesto, cabe considerar dentro de este grupo, como aspectos relativos al mismo: el número de alumnos por profesor, la situación de partida con la que llegan a la institución, y la asistencia escolar.

La disminución del número de alumnos puede permitir una mayor personalización de la educación, de este modo se incrementará la calidad de la educación y, por ende, de la institución escolar.

En cuanto al perfil de partida de los alumnos, es obvio que las características personales de los mismos inciden en la calidad de la educación lograda por ellos y por las instituciones en que se inscriben: así, está demostrado que la mayor capacidad intelectual de los estudiantes mejora su rendimiento escolar. Pero, además de ello, otros indicadores relativos a los alumnos con posible repercusión en la calidad institucional del centro son: su nivel de aspiración; su autoimagen o autoestima; la actitud hacia la educación y hacia la institución escolar, y la procedencia sociocultural.

Los niveles de asistencia escolar de los alumnos son un elemento determinante que generalmente afecta, también, a los resultados educativos de los mismos y de la propia institución a que pertenecen. En este sentido, la presencia regular en la actividad escolar del centro constituye, generalmente, un factor determinante de un producto educativo de más calidad que en el caso contrario. Y, por supuesto, la permanencia en el sistema educativo o escolarización resulta ser en nuestra cultura un determinante de mejor educación que la que gozan aquellos que abandonaron pronto dicho sistema.

  1. Diseño del plan estratégico

El diseño del plan estratégico constituye un componente inicial del marco general de funcionamiento, si bien su previsión ha de hacerse pensando en su dinamización, pues “si algo resulta fundamental en la escuela no es precisamente la existencia de grupos de alumnos, profesores o padres, sino sus relaciones, su interdependencia, sus intercambios de energía curricular y su comunicación”.

En cuanto que representa la concepción estructural básica de lo que hará al funcionamiento del centro o institución educativa, el diseño de estrategia viene a constituir “la morfología de la vida colectiva” (Hawley, A., 1982: 223), “la distribución de las partes orientadas a una finalidad” (Peña, M, 1987), o “la perspectiva dinámica de la estructura”. Dentro del perfil organizativo, que constituye el diseño básico para llevar a cabo la estrategia global de una institución educativa, cabe considerar los elementos que analizamos a continuación: el sentido de misión, la estructura organizativa, los principios de funcionamiento, los documentos de planificación, y la adecuación al contexto.

    1. Sentido de misión

El sentido de misión institucional es la expresión de la finalidad o razón de ser de la misma, de donde se derivará la orientación básica de su trayectoria. Esta misión se constituirá por los elementos conceptuales que definen su proyecto educativo, los cuales, a su vez, determinarán el establecimiento de los principios organizativos más convenientes.

La misión básica de toda institución de calidad es la de convertirse en un modelo en su género. Pero, puesto que aquí nos referimos a instituciones educativas, la que éstas básicamente se plantearán girará en torno a la consecución de niveles supremos de calidad, tanto en el producto educativo, como en los restantes indicadores de calidad; e, incluso, han de aspirar a lograr las cotas más elevadas posibles de calidad en los predictores determinantes.

3.2. Estructura organizativa

En el ámbito de los recursos organizativos cabría referirse, por una parte, a los órganos que asumen la responsabilidad de intervenir en la promoción y seguimiento de la vida del centro. Considerándose a los cargos unipersonales entre ellos: director del centro, director de estudios, secretario o administrador, y coordinadores de ciclos, departamentos, proyectos o comisiones; los órganos colegiados de gestión del centro; y aquellos órganos colegiados ajenos a la estructura organizativa del centro pero que inciden sobre ella.

3.3. Principios de funcionamiento

El adecuado funcionamiento de un centro o institución educativa de calidad deberá, en coherencia con la tendencia hacia el logro de dicha calidad y de acuerdo con la aspiración que se deriva de su misión, ajustarse a determinados principios:

3.3.1. Autonomía institucional

Para el cumplimiento eficaz de la misión que a sí misma se ha otorgado una institución educativa, dentro de una orientación hacia la calidad total, es preciso que goce de la necesaria autonomía de carácter, curricular, y metodológica.

3.3.2. Horizontalidad

En toda organización, la organización jerárquica necesita de organización no jerárquica” pues “si una organización quiere ser tal, tener vida, no tiene más remedio que incorporar, integrar, la flexibilidad, las emergencias de todas sus unidades, el juego y la autonomía entre niveles (Lorenzo, M., 1995).

3.3.3. Clima relacional positivo

Un clima relacional basado en el respeto mutuo y en la cortesía en el trato entre los diversos componentes y usuarios facilitará el necesario ajuste mutuo, y constituirá un apoyo extraordinariamente eficaz hacia la calidad de la institución y que influirá en el proceso de aprendizaje.

3.3.4. Mejora e innovación continuas

Esta mejora continua a través de la innovación optimizadora es, tal vez, el rasgo fundamental de una escuela o institución educativa de calidad. Pero, para que esta mejora e innovación se fundamenten sobre la propia realidad, será necesario que se apoyen en las evidencias que vayan detectándose a partir de la reflexión y análisis de la misma realidad, mediante una permanente investigación-acción, especialmente aquella que lleva a cabo el propio profesor.

3.4. Documentos de Planificación

Los diferentes modelos de estimación de calidad de las instituciones insisten en que para garantizar dicha calidad tales instituciones han de contar con documentación escrita en la que se concrete el plan estratégico para la consecución de la misma. La planificación no tiene sentido si no es respecto a su aplicación práctica en situaciones concretas. Y entre los componentes de una adecuada planificación habrá de atenderse a la distribución del tiempo. Los documentos de planificación con incidencia en la calidad de la institución educativa pueden ser diversos y adoptar diferentes denominaciones.

3.4.1. Proyecto educativo

El Proyecto Educativo debe concebirse y confeccionarse como un documento guía de carácter ideológico-conceptual: representará, en definitiva, la filosofía educativa del centro que se deriva. Puede, por tanto, entenderse como “el documento en el que se plasman los principios socio-filosóficos y pedagógicos que, con carácter de cierta permanencia, deben definir y conceder aire de identidad a un centro, formulando sus objetivos y expresando la estructura pertinente para conseguirlos.

3.4.2. Reglamento de régimen interior

El Reglamento de Régimen Interior, que establece la cultura relacional del centro, arrancará de los supuestos básicos establecidos en el Proyecto Educativo de Centro. Estará, además, en consonancia con la definición administrativa de la institución y con sus constantes de funcionamiento institucional, y mantendrá una correcta sintonía funcional con el resto de los documentos de planificación que desarrolle el centro educativo.

3.4.3. Proyecto curricular

El Proyecto Curricular de Centro constituye un instrumento de planificación de la acción educativa. Su importancia queda de manifiesto si consideramos que el objeto de estudio de la Organización Escolar está contaminado por el curriculum y, sobre todo, por el curriculum oculto.

3.4.4. Programación de aula o materia

La Programación de Aula o Materia es la previsión detallada de los componentes de la acción educativa que lleva a cabo el profesor. Esta Programación representa un nivel de concreción más próximo a los alumnos y a la realidad de la situación educativo-didáctica particular: consiguientemente, deberá suponer una previsión más detallada y en la que las actividades a realizar o los medios a emplear sean absolutamente viables.

3.5. Adecuación al contexto

Una institución educativa no suele aparecer sin la existencia de un marco jurídico normativo que la ubica dentro de un sistema educativo de terminado. Su repercusión sobre la calidad total de la educación es, por tanto, innegable. Dentro de este núcleo contextual consideraremos los siguientes subcomponentes: el ámbito educativo, el contexto físico-social y la influencia familiar.

CONCLUSIÓN

La calidad es signo de distinción, algo tangible, observable; es, también, una condición que se puede evaluar; está en todo, sólo se necesita criterio, madurez y sensibilidad para apreciarla. Sus características, en la educación, se basan en las capacidades de maestros y alumnos para interpretar y analizar críticamente los mensajes y el conocimiento mismo, tanto en su interacción cuanto en el autodidactismo.

Este trabajo buscar dar a conocer los elementos que afectan en la calidad de la gestión de centros educativos. Para evaluar estola gestión de un centro educativo hay que tomar en cuenta muchos aspectos y elementos, entre ellos mencionados en el contenido del trabajo que forman parte del centro educativo y que son parte fundamental para su funcionamiento, como los docentes, personal no docentes y los alumnos.

La calidad no es solo buscada en los modelos educativos, sino también en su forma de administrar el centro, el comportamiento de sus docentes, otros personal y sobretodo la adquisición del aprendizaje por medio del estudiantado.

BIBLIOGRAFÍA

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CANTÓN, I. Y VÁSQUEZ, J. LOS PROCESOS EN GESTIÓN DE CALIDAD. UN EJEMPLO EN UN CENTRO EDUCATIVO. Revista Iberoamericana sobre Calidad, Eficacia y Cambio en Educación (2010) – Volumen 8, Número 5. http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=55119084004

GENTO, S. Gestión y Supervisión de Centros Educativos. Editorial Docencia. UNADH – UNED. 1998

ARIAS, A.; CANTÓN, I. y BAELO, R. (2007). La dirección y liderazgo de calidad en los centros educativos. En MEC/CIDE. Los premios nacionales de investigación Educativa y Tesis Doctorales 2005, pp. 189-220. Madrid: MEC/CIDE.

CANTÓN, I. (2003). Mejora de la calidad Educativa en Castilla y León: una innovación en marcha. En Prácticas de buena gestión en centros y servicios escolares de Castilla y León. Experiencias de calidad 3, pp. 11-33. Valladolid: Junta De Castilla y León, Consejería de Educación, Dirección General de Coordinación, Inspección y programas educativos.

Citar este texto en formato APA: _______. (2020). WEBSCOLAR. Gestión de calidad de un centro educativo. https://www.webscolar.com/gestion-de-calidad-de-un-centro-educativo. Fecha de consulta: 27 de noviembre de 2021.

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