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Ecología de los Biomas

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Se llama así a los grandes ecosistemas terrestres, fácilmente distinguibles por el aspecto de sus comunidades porque cada uno tiene un tipo de vegetación muy característico (hierba, árboles perennifolios, caducifolios, matorral, etc.).

Hay unos pocos biomas principales cuya localización está estrechamente relacionada con la temperatura y las precipitaciones medias anuales en su zona correspondiente.

Principales biomas

  • Desierto
  • Tundra
  • Taiga
  • Bosque templado
  • Bosque mediterráneo
  • Praderas, estepas y sabanas
  • Selva

 

El desierto se desarrolla en regiones con menos de 200 mm de lluvia anual. Lo característico de estas zonas es:

  • la escasez de agua y las lluvias muy irregulares que, cuando caen, lo hacen torrencialmente. Además la evaporación es muy alta por lo que la humedad desaparece muy pronto.
  • la escasez de suelo que es arrastrado por la erosión del viento, favorecida por la falta de vegetación

Son poco productivos (menos de 50 g de C por m2 y año) y su productividad depende proporcionalmente de la lluvia que cae.

Algunos desiertos son cálidos, como el del Sahara, mientras que otros son fríos como el de Gobi. En algunos la lluvia es prácticamente inexistente, como en el de Atacama, en la cordillera de los Andes. Atacama está rodeado de altas montañas que bloquean la entrada de humedad desde el mar, porque se produce el efecto Foehn. Otro mecanismo climático que forma desiertos en zonas cercanas a las costas es el ascenso de corrientes marinas frías cerca de los bordes continentales occidentales de Africa y América del Sur. El agua fría baja la temperatura del aire y son lugares en donde el aire desciende y no sopla hacia tierra. En el mar serán frecuentes las nieblas, pero en la tierra cercana no lloverá.

 

Vegetación

La vegetación se encuentra muy espaciada y las plantas suelen tener mecanismos repelentes para asegurar que en su cercanía no se sitúan otros ejemplares.

Hay cuatro formas principales de vida vegetal adaptadas al desierto:

Plantas que sincronizan sus ciclos de vida con los periodos de lluvia y crecen sólo cuando hay humedad. Cuando llueve con intensidad suficiente, sus semillas germinan y con gran rapidez crecen las plantas y forman vistosas flores. En horas o días superficies desnudas se cubren de un mosaico de colores. Los insectos son atraídos por el brillante colorido de las flores y las polinizan al viajar de unas a otras. Muchos de estos insectos poseen también unos ciclos vitales muy cortos, adaptados a los de las plantas de las que se alimentan.

Matorrales de largas raíces que penetran en el suelo hasta llegar a la humedad. Se desarrollan especialmente en desiertos fríos. Sus hojas se suelen caer antes que la planta se marchite totalmente y de esta forma pasa a un estado de vida latente, hasta que vuelva a haber humedad en el subsuelo.

Plantas que acumulan agua en sus tejidos. Son de formas suculentas, como los cactus o las euforbias y tienen paredes gruesas, púas y espinas para protegerse de los fitófagos. Su rigidez es otra forma de protegerse contra la desecación producida por el viento.

Microflora, como algas, musgos y líquenes, que permanecen latentes hasta que se producen buenas condiciones para su desarrollo.

 

Vida animal y humana

La vida animal también ha desarrollado adaptaciones muy específicas para sobrevivir en un medio tan seco. Las excreciones de los animales que viven en el desierto contienen muy poca agua y muchos son capaces de obtener agua de los alimentos. Son de hábitos de vida nocturnos y durante el día permanecen en cuevas y madrigueras bajo tierra.

El hombre ha desarrollado culturas que, con mucho ingenio, le han permitido vivir en los límites de los desiertos o en las mismas zonas desérticas.

Cuando el terreno desértico se riega, en los lugares en los que los suelos son adecuados, puede convertirse en uno de los sistemas agrícolas más productivos. Pero la puesta en cultivo de los terrenos áridos suele traer problemas de agotamiento de las fuentes de agua y salinización, como sucedió en las antiguas culturas mesopotámicas, si no se aplican sistemas para evitar esta dificultad. Para su explotación hay que conocer bien como funciona el ecosistema y actuar en consecuencia.

 

 

TUNDRA

La tundra se encuentra junto a las zonas de nieves perpetuas. La dureza del clima no permite la existencia de árboles. Su suelo -permafrost- está helado permanentemente, excepto un breve deshielo superficial en los dos meses más calurosos. Las temperaturas medias oscilan entre – 15ºC y 5ºC y las precipitaciones son escasas: unos 300 mm al año. En el ecosistema de tundra los factores limitantes son la temperatura y la escasez de agua.

La tundra ártica, en el hemisferio Norte, es la más extensa (unos 20 000 km2) y forma un cinturón que cruza América y Eurasia, inmediatamente al sur del casquete de hielos del Artico entre las nieves perpetuas y los bosques de coníferas.. Las llamadas tundras alpinas se sitúan en las altas montañas, por debajo de las zonas glaciares. En el hemisferio Sur no existe, prácticamente, tundra al ser un hemisferio ocupado en su mayor parte por el océano. Solo la Península Antártica corresponde a este tipo de bioma.

En las pocas semanas de deshielo superficial se forman charcas y todo tipo de humedales ya que la capa inferior del suelo al permanecer helada es impermeable e impide que el agua percole. Estas zonas pantanosas son ideales para el desarrollo de los insectos y en verano recubren la tundra gigantescas nubes de mosquitos.

 

Suelo y vegetación

El suelo es muy pobre y el manto vegetal es delgado, pero de los más resistentes del mundo. Está formado por líquenes, gramíneas y juncos. En pocas semanas, aprovechando el corto verano, germinan, se desarrollan y se reproducen.

 

Vida animal

La vida animal presenta un gran interés. Por una parte, como se ha comentado, abundan los insectos en la época de deshielo. La unión de grandes cantidades de insectos y la proliferación de las plantas hace que sea un lugar ideal para la nidificación de un gran número de aves migratorias. Acuden aquí desde todo el mundo y en pocas semanas se alimentan de insectos y semillas con gran intensidad, aprovechando además la larga duración del día ártico. En poco tiempo pueden cebar a sus crías acortando el tiempo de este peligroso periodo de sus vidas. Grullas, ánsares, cisnes, limnícolas (correlimos, zarapitos, archibebes) y un largo etcétera de especies de aves crían en la tundra.

Entre los fitófagos (consumidores primarios) se encuentran el reno, el buey almizclero, el lobo, la liebre ártica, los ánsares, las limnícolas y el lemming. De ellos se alimentan el halcón gerifalte y el búho nival, el zorro ártico y, por encima de todos, el oso polar.

En el litoral hay abundancia de focas, nutrias y otros mamíferos marinos

 

Impactos ambientales

El impacto del hombre sobre este ecosistema está muy unido, en la actualidad, a la explotación de recursos petrolíferos y minerales; e irá aumentando en los próximos años, si no se controla adecuadamente.

 

TAIGA

 

Los bosques de coníferas de la taiga

La taiga es el bosque que se desarrolla al Sur de la tundra. En ella abundan las coníferas (Picea, abetos, alerces y pinos) que son árboles que soportan las condiciones de vida -relativamente frías y extremas- de esas latitudes y altitudes, mejor que los árboles caducifolios. El suelo típico de la taiga es el podsol.

Ocupa una franja de más de 1500 km de anchura a lo largo de todo el hemisferio Norte, a través de América del Norte, Europa y Asia. También hay parcelas más pequeñas de este tipo de bosque en las zonas montañosas.

 

El ecosistema de la taiga está condicionado por dos factores:

  1. Las bajas temperaturas durante la mayor parte del año. Se alcanzan temperaturas inferiores a – 40ºC en el invierno, y el periodo vegetativo, en el que las plantas pueden crecer, sólo dura unos tres o cuatro meses;
  2. La escasez de agua. No llueve mucho -entre 250 y 500 mm anuales-, y además el agua permanece helada muchos meses, por lo que no está disponible para las plantas.

 

Vegetación

La vegetación dominante en la taiga es el bosque de coníferas. En las zonas de clima más duro el bosque es muy uniforme y puede estar formado exclusivamente por una sola clase de árbol. Las hojas en forma de aguja de las coníferas les permiten soportar bien las heladas y perder poca agua. Además, el ser de hoja perenne les facilita el que cuando llega el buen tiempo pueden empezar inmediatamente a hacer fotosíntesis, sin tener que esperar a formar la hoja. En las zonas de clima mas suave el bosque es mixto de coníferas y árboles de hoja caduca (chopos, álamos, abedules, sauces, etc.)

 

Vida animal

Los animales que viven en la taiga tienen que estar adaptados a las duras condiciones invernales. Algunos son especies migratorias y otros resisten el frío encerrándose en sus madrigueras en un estado de hibernación que les permite pasar esos meses encerrados, con muy poco gasto de energía.

 

BOSQUE TEMPLADO

 

Bosque templado de hoja caduca

Se sitúa en zonas con climas más suaves que el bosque de coníferas. Se extiende al sur de la taiga en el hemisferio norte, en amplias extensiones de América y Eurasia. En el hemisferio Sur sólo está representado en estrechas franjas del Sur de América, Nueva Zelanda y Australia. También se encuentra en las zonas bajas de las regiones montañosas de latitudes cálidas.

El clima en las zonas templadas es muy variable, con las cuatro estaciones del año bien marcadas y alternancia de lluvias, periodos secos, tormentas, etc. Las precipitaciones varían entre 500 y 1000 mm al año. Los suelos son ricos porque la meteorización es alta y la actividad biológica también.

 

Vegetación

Las especies de árboles que forman el bosque son muy numerosas. Hayas y robles, junto a castaños, avellanos, arces, olmos, etc. son los más frecuentes en la península Ibérica con un sotobosque formado por rosales, zarzas, brezos, etc.

 

Vida animal

La fauna es rica y variada. Muchos insectos y otros animales viven en el suelo y alimentan a un gran número de aves. También los anfibios, reptiles y mamíferos son muy abundantes.

 

 

BOSQUE MEDITERRANEO

Lo encontramos en las regiones de clima mediterráneo con veranos muy calurosos e inviernos templados, en las que la lluvia es de alrededor de 500 mm anuales y cae con gran irregularidad y torrencialmente.

Es típico de toda la franja que rodea al Mediterráneo y de algunos lugares de California y África del Sur. En la Península Ibérica ocupa amplias áreas, a veces mezclándose con el bosque caducifolio.

 

Vegetación

Las especies arbóreas suelen ser de hoja perenne, pequeña y coriácea para soportar mejor las sequías estivales. Encina y alcornoque, acompañados de acebuches, quejigos, algarrobos, etc. son los principales árboles de este tipo de bosque. Por debajo de estos árboles proliferan las plantas aromáticas como romeros, salvias, lavanda, etc. y el boj, madroños, lentisco, jaras, etc.

 

Vida animal

La fauna es rica y variada e incluye todo tipo de animales.

El ecosistema de bosque mediterráneo es muy sensible a la desertización si se destruye su cubierta vegetal. Las lluvias torrenciales arrastran el suelo con facilidad y se erosiona con gran rapidez.

La dehesa es un ecosistema único, típico de extensas zonas de la península Ibérica, en el que la acción humana ha modificado el bosque mediterráneo llegando a un equilibrio ideal para la explotación de recursos: madera, ganadería, etc. Además es un magnífico lugar de reposo y alimentación de las aves migratorias.

 

PRADERAS

Las praderas se desarrollan en zonas con precipitaciones entre los 250 y 600 mm anuales.. Es decir entre las de desiertos y las de bosques. Estas cifras pueden variar dependiendo de la temperatura y de la capacidad del suelo para mantener el agua y en las zonas tropicales encontramos praderas en lugares que tienen hasta 1200 mm de precipitación anual, porque caen sólo en una estación, y el resto del año no hay humedad suficiente para mantener el arbolado.

La forma de vegetación dominante son diversas gramíneas, que van desde pequeñas hierbas hasta especies de mayor porte, que llegan a alcanzar los 2,50 m. Suele haber distintas especies según la temperatura dominante; y también se encuentra algo de matorral y árboles, sobre todo formando cinturones a lo largo de los cursos de agua. En la sabana tropical africana hay abundantes árboles, con forma de sombrilla, distribuidos por toda ella.

El nombre de estepa se suele reservar a las praderas propias de regiones templadas o frías en las que las temperaturas son muy extremas y las lluvias escasas y mal repartidas en el tiempo.

Su suelo es característico y distinto del que se encuentra en el bosque, aunque procedan de la misma roca madre. Acumula mucho humus porque la gran cantidad de materia orgánica que aportan las hierbas al suelo (tienen vida corta) se descompone rápidamente formando humus. Los suelos negros de pradera (chernoziem) están entre los mejores para cultivar maíz y trigo.

El fuego juega un importante papel en el mantenimiento de la vegetación de pradera en los climas cálidos y húmedos, impidiendo que el bosque se apodere de esos terrenos.

La presencia de grandes herbívoros es un rasgo característico de estos biomas. Según el continente pueden ser bisontes, antílopes o canguros, u otros tipos de ramoneadores, pero la función ecológica que juegan todos ellos es equivalente.

Cuando las praderas se usan como pastos naturales para el ganado doméstico con frecuencia se da sobrepastoreo y exceso de labranza. De esta forma muchas praderas se han desertizado por la actividad humana.

 

LA SELVA

 

El bosque tropical: la selva.

En las zonas tropicales y ecuatoriales encontramos distintos tipos de bosques porque aunque todas las regiones cercanas al ecuador tienen en común el ser calurosas, hay grandes diferencias de regímenes de lluvias de unas a otras por lo que se forman bosques muy diferentes

La pluviselva o bosque tropical húmedo es típica de lugares con precipitación abundante y está formada por plantas de hoja perenne, ancha. La selva amazónica es el representante más extenso de este tipo de bioma, aunque se encuentra también en Africa y Asia. Es un ecosistema con una gran riqueza y variedad de especies y de gran interés porque de esta gran biodiversidad se pueden obtener muchos recursos: alimentos, medicinas, sustancias de interés industrial, etc.

El suelo de la selva es sorprendentemente débil y pobre en comparación con la riqueza de vida que soporta. La explicación es que la mayor parte de los nutrientes se encuentran en los seres vivos y no en el suelo. Cuando este ecosistema es destruido, por la tala o los incendios, su recuperación es imposible o muy difícil, porque el suelo desnudo se hace costroso y duro con gran rapidez proceso de laterización. Por otra parte, al ser un suelo tan pobre, no es apto para la agricultura, porque en tres o cuatro cosechas pierde sus nutrientes.

 

Vegetación

En la pluviselva típica las plantas son de hoja perenne, pero hay un bosque tropical de hoja caduca en lugares en los que las estaciones son más marcadas, por ejemplo en zonas montañosas del trópico.

El bosque tropical espinoso o seco crece en zonas tropicales con poca pluviosidad (unos 400 mm). Está formado por plantas con muchas espinas que pierden la hoja en la estación seca y que se disponen en grupos rodeados por zonas carentes de arbolado.

El manglar es típico de los estuarios de los grandes ríos y de zonas costeras. La especie vegetal característica de este ecosistema es el mangle, un árbol muy singular que crece sobre el agua. Sus largas raíces se hunden en el fondo de arenas y limos y sostienen a la planta por encima del agua. Es un ecosistema de mucho interés para el mantenimiento de la variedad de poblaciones de peces, porque muchas especies hacen sus puestas entre las raíces de los mangles y ahí crecen los alevines.

 

BOSQUES DE CONÍFERAS

Este, es el tipo de bosque que se encuentra mas al norte bordeando la tundra en las altas latitudes del hemisferio norte. Este es el bioma de “los arboles alargados siempre verdes”. El bosque de coníferas sobre el continente de Norteamérica se extiende de Alaska a Canadá. Este también incluye las partes del norte de Minnesota, Michigan y Nueva Inglaterra. Otro cinturón se extiende a través de las tierras del norte de Escandinavia al Océano Pacifico.
El clima de este tipo de bosque es frío y húmedo. La precipitación varia entre los 40 y 102 cm por año gran parte de la cual, cae como nieve. El bosque de coníferas es también llamado taiga, ó, en la literatura, ¨los grandes bosques del norte¨. Se caracteriza por tener casi puros grupos de arboles como abetos, piceas, pinabetes, y pinos. La energía producida por las plantas es de cinco a seis veces más grande que la de la tundra.
El bioma de coníferas tiene un clima húmedo por la baja evaporación. Un pobre sistema de drenaje se creo durante el Pleistoceno (hace cerca de 2,500,000 a 10,000  años aproximadamente). Los glaciares recientes dejaron la tierra uniformente distribuida, estéril en algunos lugares, y salpicada por estanques, y pequeños legos en otros.

Bajo una espesa capa de acículas de coníferas en lenta descomposición está la capa superficial  del suelo, gris de la que el agua ha lixiviado los minerales que la mayoría de las plantas  necesitan para sucrecimiento. Algunos minerales son arrastrados, otros se acumulan.

En condiciones de frío y humedad, las lombrices de tierra escasean y la acción bacteriana es lenta; las hojas caidas y otros resros de vegetales se descomponen lentamente y no se mezclan con la tierra, sino que permacen como una capa turbosa. El agua resultante es ácida y al filtrarse  hacia abajo arrastra valiosos minerales y sustancias nutritivas  – principalmente sales de hierro, magnesio, y manganeso-, dejando un suelo ácido, pobre, agotado y de color gris, que se llama podzol.
Al faltar las lombrices de la tierra y la acción bacteriana, los hongos desarrollan  un papel vital en la descomposición de los restos vegetales en las zonas septentrionales del podzol, se extienden entre el tapiz de hojarasca  y la capa superficial del suelo como una red de hilos entre tejidos. Veintiocho centimetros cubicos de podzol cubierto de pinocha, y del aspecto más estéril, puede contener 1.500 kilometros   de hilos de hongos. En otoño estas masas filamentosas empujan sus fructiferos cuerpos o “setas¨esporíferas por encima del suelo.

Pantas del suelo. Hongos y musgos son las únicas plantas que crecen bajo los árboles en el bosque de coníferas, mientras los líquenes   como el Cladonia coccifera (izquierda) y Cladonia bellidiflora (centro) que prefieren suelos ácidos, crecen en los calveros . Un hongo típico es el Hydnum auriscalpium (derecha)

Las condiciones en la costa sur de las isla de Vancouver son ideales para el crecimiento de coníferas. En invierno, el calor pasa lentamente del océano al aire, y la isla es la  parte más cálida del Canadá. Las temperaturas moderadas se conbinan con abundantes precipitaciones y el bosque es denso, con espeso sotobosque. Las coníferas alcanzan  gran tamaño en estas condiciones; el pino Douglas más
alto que se conoce es un gigante de 100 metros en las isla de Vancouver. Otras coníferas comunes en los bosques  meridoniales de la isla son el pino hemlock, el cedro rojo y  el pino balsámico. El musgo crece frecuentemente sobre los troncos de los árboles.

Aunque el suelo de la zona de bosques de coníferas es húmedo, los árboles disponen de poca agua, ya que la tierra está helada casi todo el año. la lluvia es escasa y el  aire seco en invierno y en verano, y durante seis mese del año puede faltar la luz del sol.

Las coníferas toleran estas condiciones por que están adaptadas principalmente a la sequedad, y algunas especies, como: el abeto, pino silvestre y otros pinos, dominan estos bosques. Poseen hijos acuculares con una espesa capa cutícula o epidermis que minimiza la pérdida de agua por evaporación en las heladas o sequías.

En las zonas del bosque boreal, la estación en la que hay suficiente calor, luz y agua para el desarrollo es tan corta que la mayoría de los árboles pano-caducifolios se encuentran en desventaja, ya que sus hojas son grandes y perderían más materiales alimenticios al desprenderse de ellas que los que prodrían reemplazar durante el verano. Además. sus hojas se decompones rápidamente y los minerales que contienen son lixiviados de la tierra antes de que los árboles puedan recobrarlos en primavera.

Abetos nevados en invierno. El abeto y otras coníferas se adaptan bien a las condiciones invernales, pues sus elásticas ramas no suelen romperse bajo el peso de la nieve. Donde los árboles crecen muy juntos, la nieve la nieve permanece sobre la ramas superiores entrelazadas, formando un dosel que protege delos peores frios a los animales del bosque.

Bosque mixto en otoño. Abedules, chopos, sauces y otros árboles caducifolios que crecen al amparo de los balles fluviales prestan colorido al bosque boreal, sobre todo en otoño

Coniferas boreales y sus semillas. A diferencia de los árboles con flor, cuyas simientes van encerradas en el fruto, las coníferas producen piñas en las que las simientes desnudas están envueltas en escamas, generalmente dos en cada escama. Las simientes están producidas por piñas femeninas que han sido fertilizadas por el polen de piñas masculinas. Como las piñas masculinas y femeninas suelen estar en árboles distintos, los granos de polen de algunas coníferas tienen un par de sacos neumáticos para ayudar a su dispersión.

 

Al conservar las hojas durante todo el invierno, las coníferas no pierden nutrientes valiosos, y los árboles están preparados para reanudar su crecimiento en primavera. La producción de resinas también ayuda a las coníferas a sobrevvir en condiciones rigurosas. cuando se cuartea la corteza la resina fluye, lo que dificulta la entrada de bacterias u hongos en la herida.

En la parte mas septentrional del cinturón de coníferas de Siberia, el biotipo caducifolio es una ventaja. En esta área predomina una conífera caducifolia con pequeñes acículas: El alerce. Aquí el agua está helada en el suelo casi todo el año y las coníferas perennifolias no podrían remplazar el agua evaporada de sus acículas por los vientos secos, aunque las acículas no perecieran en el intenso frío del invierno.

 

Fauna de los bosques de coníferas

La fauna característica de estos bosques esta compuesta, por:

  • Castores
  • Ardillas
  • Puercoespin arborícola
  • Aves que comen coníferas:
  • Insectos que comen coníferas:
  • Chupadores de savia
  • Alces
  • Marmotas
  • Liebres
  • Animales insectivoros:
  •     Pajaro carpintero
  •     Picafollas de Kirtland
  •     Carbonero sibilino
  •     Pinzon real
  •     Murcielagos
  • Musaraña
  • Animales carnivoros
  •     Oso pardo
  •     Lince
  •     Comadreja
  •     Visón
  •     Marta
  •     Glotón
  • Aves de presa
  •     Mochuelo
  •     Lechuza
  •     Aguila pescadora
  •     Halcón peregrino
  • Azor


BIOMA DEL CHAPARRAL

En las regiones del mundo de clima benigno, con lluvias relativamente abundantes en invierno pero con veranos muy secos, la comunidad culminante incluye árboles y arbustos de hojas perennes gruesas y duras. Este tipo de vegetación se llama “chaparral” en California y México, “macchie” en la cuenca del Mediterráneo y “mellee scrub” en la costa meridional de Australia.

Los árboles y arbustos frecuentes en el chaparral de California son chamizos y manzanitas. Los eucaliptos de la región del chaparral procedentes de la costa sur de Australia han prosperado profusamente substituyendo en gran medida a la vegetación leñosa nativa en las cercanías de las ciudades.

Mulos, venados y muchos tipos de aves viven en el chaparral durante la estación de las lluvias pero se desplazan hacia el norte, o a altitudes más elevadas para escapar de los veranos calientes y secos. Son animales característicos del bioma de chaparral algunas variedades de conejos y ardillas, ratas de la madera, lagartos, reyezuelos y pinzones. Durante los veranos secos y calurosos es constante el peligro de fuego que puede invadir rápidamente los lomeríos del chaparral. Después de los incendios y siguiendo a las primeras lluvias, los arbustos retoñan con gran vigor pudiendo alcanzar su desarrollo máximo en plazo de unos 20 años.

En las regiones templadas con abundantes lluvias invernales y veranos secos, la vegetación está formada por árboles, arbustos, o ambos, con hojas perennes duras y gruesas (esclerófilo significa hoja dura).

En esta categoría se incluye cierta variedad de tipos de vegetación, desde el chaparral costero, en el que predominan los arbustos, hasta los bosques esclerófilos dominados por árboles perennes de tamaño pequeño a mediano. Las comunidades de chaparral son muy extensas en California y costa noroccidental de México, a lo largo del Mediterráneo, en Chile y a lo largo de la costa sur de Australia.

 

Clima. El chaparral y los bosques esclerófilos se presentan en climas mediterráneos, que son climas marítimos con inviernos templados y un período estival seco encuadrado por una primavera y un otoño bastante húmedos.

 

Suelos. El suelo es un tipo pardo mediterráneo, a menudo desarrollado sobre terra rosa, que en general se encuentra degradado sobre extensos territorios por miles de años de explotación intensiva (falta de forestación, incendios, pastoreo, etc.).

 

Vegetación. Son muchas las especies que funcionan como dominantes. En California, se encontraba originalmente una vegetación típicamente mediterránea de árboles esclerófilos perennifolios (diversas encinas, castañas, madroños, etc.), mezclados con coníferas y con plantas suculentas propias del Nuevo Mundo (cactáceas, agaves). Esta vegetación ha cedido el puesto al chaparral.

En California, unos 2 a 2.4 millones de hectáreas de lomas y cañones se encuentran cubiertos por chaparral. El chamizo (Adenostoma) y la manzanita (Arctostaphylos) son arbustos comunes que suelen formar densos brozales; también son comunes varios encinos perennifolios, que se observan como arbustos o árboles.

En la cuenca mediterránea, la vegetación climácica, de la cual no restan más que raros fragmentos, es un bosque de encinas con hojas perennes pequeñas y coriáceas. Su sotobosque es rico en arbustos, en su mayor parte también perennifolios. Las lianas son bastante abundantes así como los subarbustos espinosos; Las criptógamas y las epifitas no encuentran lugar adecuado en un medio tan seco. Este bosque ha originado, por degradación, a unas formaciones secundarias que ocupan ahora casi la totalidad del territorio mediterráneo y que se mantienen grancias a la intervención de varios factores, en particular el fuego. Estas formaciones secundarias son:

  • La garriga, que se desarrolla sobre sustratos calcáreos o margosos y presenta cierta diversidad fisionómica y florística. En general, es una formación baja enmarañada, pero netamente abierta.
  • La maquia (macchia en italiano) se encuentra en terreno silíceos. Prácticamente impenetrable, lo que la diferencia fisionómica de la garriga, está formada por arbustos apretados.

En Australia, las especies dominante en el bosque esclerófilo son árboles y arbustos del género Eucalyptus.

 

Diversidad. El chaparral, un medio ambiente bastante uniforme, soporta relativamente pocas especies, pero muchas de sus plantas producen bayas comestibles y dan vida a vastas poblaciones de insectos y lo que el chaparral pierde en diversidad lo gana en número de individuos. Algunos vertebrados residentes característicos son los pequeños, ratas del bosque, ardillas listadas, lagartos y otros. Un ave característica del chaparral es el chochín herrerillo (Chamaea fasciata), una especie callada cuya área coincide casi exactamente con los límites del chaparral.

La temporada de lluvias, que es la de crecimiento, se extiende por lo general de noviembre a mayo. Durante ese período el chaparral es habitado por cariacúes y muchas aves, que luego emigran hacia el Norte o buscan mayores altitudes durante el verano, que es cálido y seco. La densidad de población de aves e insectos es muy alta cuando se aproxima el fin de la temporada de crecimiento, pero luego disminuye conforme se seca la vegetación a finales del verano.

En el Mediterráneo, aunque la diversidad animal residente no es grande, la de aves migratorias es muy grande ya que esta región queda a mitad del camino entre los trópicos y las zonas más templadas. Durante el verano, la población de aves es menor, encontrándose solamente algunas aves tropicales, adaptadas al hábitat arbustivo y a condiciones de aridez. Llegan al Mediterráneo en primavera para nidificar, abandonándolo antes del comienzo del invierno. Entre los visitantes invernales, predominan las paseriformes (tales como las currucas y zorzales) y los patos.

 

Adaptaciones Vegetales. Como comunidad vegetal, el chaparral está adaptado a las lluvias de invierno y está, al menos parcialmente, mantenido por los fuegos naturales que estimulan la germinación de las semillas y promueven un nuevo crecimiento. El hábitat depende, sin embargo, de un delicado equilibrio de fuerzas; si el fuego barre con demasiada frecuencia las laderas de las colinas, el arbolado en período de crecimiento muere y es reemplazado por hierba.

Para adaptarse a las fuertes deshidrataciones estivales, las especies vegetales presentan diversos mecanismos: reducción de las superficies evaporantes (hojas pequeñas, a menudo como agujas o enrolladas; ramas transformadas en aguijones cortos); protección por una abundante pilosidad que da a los tallos y a las hojas un aspecto lanoso, o por una gruesa capa de cera (cutícula), o incluso por un tejido especializado (corcho). La obtención del agua queda asegurada por un aparato radical profundo que permite explotar al máximo el perfil del suelo.

 

Adaptaciones Animales. Los vertebrados residentes son por lo general pequeños y de colores parduzcos para disimularse en los bosques enanos. Entre las aves residentes, predominan aquellas que viven sobre el suelo y que prefieren el matorral.

 

Efectos Humanos. Los bosques esclerófilos han sido afectados desde hace mucho tiempo por la actividad humana, en especial por el fuego y las plantaciones forestales. En todo la región mediterránea, los bosques esclerófilos son frecuentemente sustituidos por plantaciones de pinos y Eucalyptus, los cuales tienden a reemplazar la vegetación leñosa nativa.

 

 

Precipitación anual: Similar a la de selva humedad cálida, de 1800 mm a 9000 mm anuales.

Temperatura promedio anual: Entre los 12º y los 20º c.

Características del suelos

Suelo cubierto de vegetación en descomposición, lo que proporciona (en similitud también a la selva húmeda cálida) una gran acidez.

 

Vegetación

Hay poca variedad de árboles leñosos como el siete cueros y el roble; son comunes las formas retorcidas y de troncos cortos; abundan los musgos, líquenes y una abundante variedad de orquídeas.

 

Fauna

Gran variedad de aves, siendo especialmente llamativos los quetzales; los reyes gallinazos y el gran cóndor de los andes, que podemos encontrar en algunos claros del bosque.
También habita este bioma el oso de anteojos y varias especies de monos y pergeños mamíferos, además de salamandras y otros anfibios.

 

Condiciones ecológicas

Este ecosistema se caracteriza por tener un dosel forestal con un solo estrato definido que no llega a alcanzar los 25 metros. En los árboles podemos encontrar un sin numero de plantas epifitas que pueden llegar a cubrir materialmente los troncos. La humedad y las bajas temperaturas generan la gran cantidad de niebla que da nombre a este singular bioma.

Citar este texto en formato APA: _______. (2011). WEBSCOLAR. Ecología de los Biomas. https://www.webscolar.com/ecologia-de-los-biomas. Fecha de consulta: 18 de May de 2022.

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