Concepto
Un rÃo es una corriente natural de agua que fluye con continuidad. Posee un caudal considerable y desemboca en el mar, en un lago o en otro rÃo, en cuyo caso se denomina afluente. Cuando el rÃo es corto y estrecho recibe el nombre de riacho, riachuelo o arroyo.
RÃo, corriente de agua que fluye por un lecho, desde un lugar elevado a otro más bajo. La gran mayorÃa de los rÃos desaguan en el mar o en un lago, aunque algunos desaparecen debido a que sus aguas se filtran en la tierra o se evaporan en la atmósfera.
Formación de un rÃo
Los rÃos pueden recibir agua de diversas fuentes. En ocasiones estas fuentes están relacionadas en forma directa o indirecta con las precipitaciones o lluvias. Muchas veces, la lluvia desciende por las pendientes formando una corriente superficial. Al concentrarse puede formar un curso de agua. Esto ocurre cuando la superficie es impermeable, es decir cuando no se filtra por el suelo, y sucede con determinados tipos de rocas. Cuando el terreno se encuentra saturado de agua, se produce una impermeabilización transitoria.
Los rÃos también pueden recibir agua de los manantiales. El agua subterránea es una importante fuente fluvial, porque aporta agua sin tener precipitaciones, manteniendo un caudal constante.
Una tercera fuente es el deshielo. Los rÃos de las regiones glaciares reciben más agua durante los meses de verano en que se derrite el hielo.
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CaracterÃsticas de los rÃos
Las caracterÃsticas de los rÃos cambian de la fuente a la desembocadura, esta secuencia longitudinal se llama continuo fluvial.
- La Temperatura: El clima actúa sobre la geologÃa, determinando las formas terrestres y patrones de drenaje. Las mayores fuerzas de reacción del nivel medio, vegetación y tierra, reflejan las interacciones de clima y geologÃa. La corriente, en el nivel más bajo de toda la jerarquÃa, refleja interacciones de todos los factores, biótico y abiótico. La temperatura del agua de un arroyo es variable. Los arroyos pequeños, de escasa         profundidad, tienden a seguir la temperatura de la atmósfera, calentándose y enfriándose con el cambio de las estaciones del año, siendo difÃcil que lleguen a congelarse en invierno. La temperatura influye en la presencia de organismos que prefieren aguas calientes o aguas frÃas. La temperatura de las aguas corrientes difiere en tres aspectos de la de los lagos:
- La fluctuación diaria es relativamente amplia por la pequeña profundidad.
- La turbulencia tiende a destruir gradientes e impide la formación de termoclinas. En los grandes rÃos de 5 o más metros de profundidad, se observan pequeñas diferencias de temperatura entre la superficie y el fondo y otras más frecuentes entre el centro del cauce y las orillas.
- El transporte horizontal lleva una masa de agua, que tiende a estar en equilibrio con la atmósfera local por radiación y evaporación, a otro punto, más abajo donde ya no está en equilibrio. La temperatura del agua corriente es inferior a la temperatura calculable en el supuesto de un equilibrio local.
- Flujo y La Velocidad: El flujo del rÃo es turbulento. Su velocidad varÃa de un punto a otro, y las direcciones de flujo no son estrictamente paralelas. El agua erosiona, levanta y transporta los materiales del cauce. La turbulencia mantiene en suspensión partÃculas sólidas, hasta varios gramos por litro en aguas limosas después de las avenidas, una fracción de gramo en rÃos de la selva. La velocidad de la corriente moldea el carácter y la estructura de un arroyo. Esta velocidad se ve afectada por la forma, la pendiente, la anchura, la profundidad y la rugosidad del lecho además de por la intensidad de las precipitaciones y el ritmo del deshielo. El funcionamiento de los rÃos como ecosistemas, está sometido a cambios debidos a factores estacionales, relacionados con el clima del área biogeográfica donde se encuentran (precipitación, escorrentÃa y temperatura).
- El pH:El grado de acidez que constituye el pH del suelo, refleja el contenido de dióxido de carbono, asà como la presencia de ácidos orgánicos y contaminación. Cuanto más alto es el pH de un arroyo, más ricas en bicarbonato, carbonatos y sales asociadas serán sus aguas. Luego albergarán más vida acuática y mayores poblaciones de peces.
- OxÃgeno:En cuanto al oxÃgeno, el oxÃgeno disuelto sólo muestra una reducción significativa en pozas profundas o aguas contaminadas.
- Sinuosidad:La sinuosidad de un rÃo es el grado de curvatura del plano del curso de un rÃo. Se mide por la relación entre la distancia que separa dos puntos a lo largo de la parte más profunda del cauce y la distancia en lÃnea recta entre ellos. Un cauce en lÃnea recta tiene una sinuosidad de 1 , mientras que la de un meandro es de al menos 1,5
Ciclo del Agua
Los rÃos forman parte de la circulación general del agua o ciclo hidrológico. La presencia de grandes cantidades de agua es lo que distingue a la Tierra de los otros planetas conocidos y lo que hace aquà posible la vida. En la Tierra hay más de 1.400 millones de km3 de agua que son continuamente reciclados y transformados a su paso por los océanos, la atmósfera, la biosfera y por los suelos y las rocas de la geósfera.
Si se mide la cantidad de agua de cada uno de los componentes del ciclo hidrológico, la de los rÃos sólo representa una pequeña parte del sistema. La mayor parte es agua salada, ya que los océanos contienen el 96,5% del agua terrestre. El 3,5% restante es agua dulce, concentrada principalmente en las reservas de las regiones frÃas (69% del total), como los casquetes polares, glaciares, y en forma de nieve; o en el subsuelo, en forma de agua subterránea (30% del total). Los lagos contienen un 0,25%, mientras que la atmósfera acumula el 0,4%. El agua de los rÃos sólo suma un reducido 0,006% del agua dulce de la Tierra, pero tiene una relevancia que compensa su escaso volumen. Ello se debe a que el agua de los rÃos, al fluir debido a la gravedad, erosiona y modela el paisaje, al transportar y depositar rocas y sedimentos. Otra razón es que el agua constituye un recurso natural renovable, tanto para los humanos como para los animales y las plantas.
El ciclo hidrológico se inicia cuando el agua se evapora desde los mares y océanos a la atmósfera. El agua atmosférica regresa a la Tierra en forma de precipitaciones de lluvia, granizo, o nieve. La cantidad de agua que llega al suelo depende de varios factores, pero, en general, las tierras elevadas reciben más agua que las bajas; en las montañas nacen la mayorÃa de los rÃos. Las plantas, sobre todo los árboles, captan parte de las precipitaciones que se vuelven a evaporar directamente, incluso antes de llegar al suelo. La tala de árboles y su sustitución por cultivos (deforestación) aumenta la velocidad y la cantidad de agua de lluvia que llega al terreno, con la consiguiente erosión puntual de los suelos y el riesgo de inundaciones.
Las precipitaciones que alimentan el terreno se infiltran en los suelos, percolando hasta la capa freática para convertirse en agua subterránea; o bien, fluyen lentamente, ladera abajo, en forma de arroyada en surcos. No toda el agua que cae durante las grandes tormentas es capaz de filtrarse; en aquellos lugares en los que por la acción humana se ha compactado la superficie del suelo o ha sido cubierta de cemento, o en aquellos lugares ya saturados de agua, el exceso de lÃquido se acumula en la superficie y fluye ladera abajo, hasta el curso de agua más próximo, en forma de arroyada en manto. El agua que llega a los rÃos en arroyada, ya sea en surcos o en manto, recibe el nombre de escorrentÃa. El rÃo completa el ciclo hidrológico al recoger la escorrentÃa de su zona de influencia (cuenca de drenaje) y al llevarla de vuelta a los océanos o lagos, para reemplazar asà el agua que se evapora.
TopografÃa
Un rÃo está compuesto por varias partes básicas. El inicio y cabecera del rÃo, o la fuente de donde proviene el agua, es llamado curso alto, que fluye dentro del cauce principal. Las corrientes menores que se unen a un rÃo se llaman tributarios. El agua navega normalmente confinada en un canal, con un piso, cauce o lecho entre los bancos u orillas. La parte final de un rÃo es su desembocadura.
En las partes en donde el rÃo fluye en áreas relativamentes planas, forma meandros: establece curvas regulares, pudiendo llegar a formar lagos. Al fluir el rÃo, acarrea grandes cantidades de sedimentos, los que pueden dar origen a islas sedimentarias, llamadas deltas. Aquellos rÃos cuya desembocadura termina en aguas salinas forman estuarios. Cuando un rÃo desciende rápidamente sobre un terreno inclinado se forman los rápidos, saltos, cascadas o cataratas.
Ecosistema
Los rÃos constituyen sistemas abiertos y básicamente heterotróficos. El material que procede de las orillas del arroyo, es el aporte más importante de energÃa al sistema.
Un ecosistema fluvial posee una enorme superficie de interacción con los ecosistemas terrestres. Gran parte de la entrada de energÃa es en forma de materia orgánica particulada gruesa ( MOPG ) ( > 1 mm ), como hojas y restos de maderas caÃdas de la vegetación de ribera. También entra materia orgánica particulada fina ( MOPF ) como fragmentos de hojas, heces de invertebrados y precipitados de materia orgánica anteriormente disuelto coloidal ( MOD ). Además, muchos rÃos reciben aportes de los vertidos de aguas residuales industriales y urbanas a los cauces.
Los ecosistemas fluviales suelen alternar dos hábitats distintos aunque relacionados, las aguas rápidas turbulentas y las aguas tranquilas o pozas:
-  En las aguas rápidas predomina la Producción Primaria sobre la descomposición, y el perifiton o aufwuchs asume el papel dominante. Se compone de organismos sumergidos en el agua, principalmente de origen vegetal como diatomeas, cianobacterias y musgos acuáticos, adheridos a las piedras y troncos o desplazándose entre ellos.
- En las pozas el proceso dominante es la Descomposición de Biomasa. Durante el verano y el otoño se da una gran producción de dióxido de carbono necesario para mantener constante el suministro de bicarbonato disuelto en el agua.
La cantidad, variaciones y regularidad de las aguas de un rÃo son de enorme importancia para las plantas, animales y personas que viven a lo largo de su curso. Los rÃos y sus llanuras de inundación sostienen diversos y valiosos ecosistemas, no sólo por la capacidad del agua dulce para permitir la vida sino también por las abundantes plantas e insectos que mantiene y que forman la base de las cadenas tróficas. En el cauce de los rÃos, los peces se alimentan de plantas y los insectos son comidos por aves, anfibios, reptiles y mamÃferos. Fuera del cauce, los humedales producidos por filtración de agua e inundación albergan entornos ricos y variados, no sólo importantes para las especies autóctonas, sino también para las aves migratorias y los animales que utilizan los humedales como lugar de paso en sus migraciones estacionales.
Los ecosistemas de los rÃos (fluviales) pueden considerarse entre los más importantes de la naturaleza y su existencia depende totalmente del régimen de los mismos. Por lo tanto, se debe tener gran cuidado para no alterar este régimen al actuar sobre el rÃo y su cuenca, ya que una gestión poco responsable de los recursos del agua o su sobreexplotación pueden tener efectos desastrosos para el ecosistema de ribera.
Cuencas de los rÃos
Los rÃos cortos logran fluir desde su cabecera o inicio hasta el mar sin convertirse en afluentes o tributarios de otro mayor, ni recibir agua de otros rÃos. El resto de los rÃos, tal vez la mayorÃa, forma parte de un sistema fluvial ocupando una cuenca hidrográfica. Algunas cuencas abarcan pocos kilómetros cuadrados, en cambio la cuenca del Amazonas se extiende a lo largo de 7 millones de km².
RÃos y paisajes
Los rÃos erosionan rocas y sedimentos, llegando a abrir cauces y valles, modelando el paisaje. El cauce profundo del rÃo Colorado, en Estados Unidos, ha recortado en algunos lugares hasta una profundidad de 1.500 metros, formando el Gran Cañón.
Los valles fluviales en general, tienen forma de V, pero esta forma se ha visto modificada a lo largo del curso del rÃo, ampliando además su tamaño.
Sedimentación
Es fácil reconocer la corriente de agua de un rÃo, pero no siempre se aprecia que esta corriente está compuesta por sedimentos además de por agua. La carga de sedimentos arrastrados por la corriente tiene una gran importancia, ya que proporciona al agua la capacidad de erosionar, transportar y depositar materiales, lo cual constituye el papel principal de los rÃos en el modelado de las formas del relieve. Cada año, los rÃos transportan hasta los océanos 20.000 millones de toneladas de sedimentos. Esto serÃa suficiente como para reducir la altura de los continentes 3 cm cada 1.000 años, lo que deja pequeña la capacidad erosiva de otros agentes como el viento o el hielo.
Los rÃos actúan sobre el modelado del relieve de tres maneras en los diferentes tramos de su curso: la acción erosiva predomina cerca del nacimiento, en la cabecera del rÃo; en su curso medio se realiza el transporte de los materiales arrancados aguas arriba; y en su curso bajo deposita estos sedimentos y gana nuevas tierras.
Los rÃos en su cabecera labran valles escalonados en forma de ‘V’ y socavan las laderas de las montañas que los rodean, lo que provoca corrimientos de tierra y desprendimientos, que aportan al cauce detritos sin pulir. La turbulenta corriente de los rÃos de montaña arrastra y hace chocar entre sà a los guijarros y cantos rodados de los lechos. Cuando el rÃo encuentra capas de roca particularmente resistentes se forman rápidos y cascadas, pero su acción erosiva no disminuye y estas formas de paisaje sólo son temporales. Las capas de rocas duras acaban por ser quebradas por la acción del rÃo, que profundiza la erosión de su lecho y nivela las tierras altas al llevar sedimentos en bruto a su cuenca media. Si la erosión es muy intensa, una enorme cantidad de sedimentos, a los que se llama aluvión, se depositan al pie de las montañas, dando lugar a una forma cónica de relieve, denominada cono de deyección.
Los procesos de formación de paisajes predominantes en la cuenca media de los rÃos son el transporte y la criba de los sedimentos. Cuando el rÃo deja las tierras altas, su pendiente (gradiente) disminuye y ya no es capaz de arrastrar guijarros o cantos, aunque sà grava, arena o limo. En esta fase la actividad erosiva es fundamentalmente horizontal y el rÃo ensancha su valle a costa de las colinas cercanas. Los meandros del rÃo construyen y modifican la llanura de inundación de los rÃos a lo largo de los valles, depositando guijarros y cantos rodados recogidos aguas arriba y arrastrando grava fina, arenas y limo arrancados a las colinas circundantes y a las propias orillas del rÃo. Las curvas del rÃo se van ampliando, debido a la erosión de los bancos de su orilla externa compensada por el avance (por agregación de materiales) de los de su orilla interna. A veces, el curso del rÃo se vuelve muy tortuoso y la corriente acaba por hacer desaparecer las estrechas barras de tierra que separan los brazos del meandro. El cauce del meandro aislado queda como un lago con forma de herradura, llamado meandro abandonado, en mitad de la llanura de inundación. Los meandros abandonados acaban por ser colmatados de finos sedimentos cuando el rÃo se desborda en su llanura de inundación, pero mientras existen estos lagos añaden diversidad a los entornos ecológicos de la llanura aluvial.
En el curso bajo el gradiente disminuye aún mas y el proceso de modelado del paisaje que domina es la sedimentación. Durante algún tiempo se pensó que esto se debÃa a que los rÃos en su curso bajo circulaban más despacio que en su nacimiento y cuenca media, pero las mediciones indicaron que no era cierto. En las tierras bajas la velocidad de los rÃos suele ser mayor que la de los cursos de agua de montaña, pese a ser menor su pendiente. Esto se debe a que la fricción de los finos materiales que componen su lecho es menor y no hace perder velocidad a la corriente. En las tierras bajas la llanura de inundación es mayor debido a la acreción lateral de arenas y limos a los bancos del rÃo y a la acreción vertical de limos y arcillas durante las crecidas, momento en el que se deposita mayor cantidad de sedimentos por la pérdida de velocidad del agua cuando abandona el cauce del rÃo. Como consecuencia de ello aparecen unos muretes naturales en ambas orillas del rÃo que reciben el nombre de bancales. Los rÃos en su curso bajo suelen trazar meandros, pero si transportan un gran volumen de sedimentos su cauce se desdobla en varios canales entrelazados dando lugar a un rÃo extendido y trenzado que cambia continuamente de forma y posición.
Cuando los rÃos llegan a su desembocadura en el mar, un lago u otro rÃo mayor cargados de arenas las depositan en el punto de confluencia, formando un delta. Se trata de una forma de relieve triangular que recuerda a la letra griega del mismo nombre. Aparecen cuando el cauce del rÃo se abre en un abanico de numerosos canales secundarios, debido a que la desembocadura se encuentra bloqueada por los sedimentos acumulados.
La mayorÃa de los rÃos no transporta suficiente arena como para formar un delta; en vez de esto, se internan en el mar a través de estuarios. Se trata de zonas de transición en las que el agua dulce del rÃo se mezcla con el agua salada del mar debido a las mareas. La mezcla del agua y la sal produce la floculación de limos y arcillas que al depositarse forman planicies lodosas y marismas. En los estuarios se asientan hábitats muy variados y ricos en especies marinas y fluviales. También proporcionan lugares protegidos para puertos y ensenadas. La presión del desarrollo pone en peligro estos hábitats debido a la expansión industrial, que amenaza con contaminar la vida silvestre.
Régimen Hidrológico
La cantidad de agua que circula por un rÃo (caudal) varÃa en el tiempo y en el espacio. Estas variaciones definen el régimen hidrológico de un rÃo. Las variaciones temporales se dan durante o justo después de las tormentas; la escorrentÃa que produce la arroyada incrementa el caudal. En casos extremos se puede producir la crecida cuando el aporte de agua es mayor que la capacidad del rÃo para evacuarla, desbordándose y cubriendo las zonas llanas próximas (llanura de inundación). El agua que circula bajo tierra, como la de la arroyada en surcos o el agua subterránea, tarda mucho más en alimentar el caudal del rÃo y puede llegar a él dÃas, semanas o meses después de la lluvia que generó la escorrentÃa.
El caudal de un rÃo aportado por las aguas subterráneas recibe el nombre de caudal basal, que fluctúa en función de la altura del nivel freático. Si no llueve en absoluto o la media de las precipitaciones es inferior a lo normal durante largos periodos de tiempo, el rÃo puede llegar a secarse cuando el aporte de agua de lluvia acumulada en el suelo y el subsuelo reduzca el caudal basal a cero. Esto puede tener consecuencias desastrosas para la vida del rÃo y sus riberas y para la gente que dependa de éste para su suministro de agua.
La variación espacial se da porque el caudal del rÃo aumenta aguas abajo, a medida que se van recogiendo las aguas de la cuenca de drenaje y los aportes de las cuencas de otros rÃos que se unen a él como tributarios. Debido a esto, el rÃo suele ser pequeño en las montañas, cerca de su nacimiento, y mucho mayor en las tierras bajas, próximas a su desembocadura. La excepción son los desiertos, en los que la cantidad de agua que se pierde por la filtración o evaporación en la atmósfera supera la cantidad que aportan las corrientes superficiales. Por ejemplo, el caudal del Nilo, que es el rÃo más largo del mundo, disminuye notablemente cuando desciende desde las montañas del Sudán y EtiopÃa, a través del desierto de Nubia y de Sahara, hasta el mar Mediterráneo
BiologÃa
También hay que tener en cuenta la propia producción del rió, que consiste en algas (Diatomeas ) que crecen en las rocas y plantas fijas.
En cuanto a las pérdidas de materiales energéticos, nos encontramos con: Pérdidas geológicas por el mismo flujo fluvial que alimenta otros sistemas aguas abajo y pérdida biológica por respiración. Aunque en todos lo ecosistemas siempre hay una pérdida de energÃa, el problema de las aguas fluyentes consiste en como mantener los nutrientes aguas arriba y reducir las pérdidas que van aguas abajo.
En otoño, las hojas caÃdas de los árboles de la orilla, van flotando aguas abajo y se depositan en la orilla. Este material puede ser incorporado al material detrÃtico particulado o precipitar y formar parte de la MOPF.
Al cabo de 1 o 2 semanas, según la temperatura, la superficie de las hojas va colonizándose de bacterias y hongos, que descomponen la celulosa y metabolizan la lignina. En poco tiempo las hojas y otros materiales detrÃticos son atacados por un importante grupo trófico de organismos, los trituradores, larvas de insectos que consumen la MOPG.
En cuanto a la MOPF que ha sido llevada aguas abajo y depositada en el lecho del rió, es incorporada por filtradores y recolectores que son otro grupo trófico de invertebrados acuáticos.
El grupo que se alimenta de las algas que cubren guijarros y cantos, son los ramoneadores, que incluyen larvas de coleópteros, isópodo y larvas de tricópteros.
Las larvas de insectos depredadores y los peces tales como las truchas, depredan sobre los invertebrados ramoneadores y los que se alimentan de material detrÃtico, muchas veces capturan también invertebrados de origen terrestre que caen al agua.
La corriente hace que la MOPG, MOPF y los invertebrados, deriven aguas abajo, constituyendo un bentos viajero. Por esto, la cantidad de material que va a la deriva puede servir como Ãndice de la tasa de producción de un arroyo.
Las comunidades de los tramos inferiores se aprovechan de la relativa ineficiencia con que las comunidades de los tramos superiores usan los recursos.
La fauna de los rÃos tiene semejanzas con la de las orillas de los lagos; En gran parte su origen y composición es común. Algunos organismos como las larvas de simúlidos y de algunos tricópteros, están limitados a los rÃos y dependen de la corriente, que aporta de manera constante las partÃculas que filtran.
La flora y fauna de los rÃos son muy diferentes a la que se encuentra en los océanos porque el agua es dulce. Las especies que habitan los rÃos se han tenido que adaptar a las corrientes. Algunos peces de agua dulce son:
- Anguila
- Brema: vive en aguas de corriente suaves
- Carpa
- Escardinio: vive en aguas tranquilas y muy llenas de vegetación
- Gobio
- Ródeo
- Rutilo: se adapta a las aguas fangosas aunque prefiere las claras.
- Salmón: nace en aguas de corriente rápida y fondos pedregosos. A los tres años emigra hacia el mar y regresa al rÃo para reproducirse.
- Trucha de rÃo: vive en aguas claras y frÃas, rica en oxÃgeno.
- Barbo
Tipos de rÃos
- Perennes: Son rÃos de zonas templadas y de tropical húmeda, cuyas precipitaciones se encuentran repartidas a lo largo del año. Están constantemente reabastecidos, aunque pueden experimentar cambios estaciónales y diarios en su caudal, debido a las fluctuaciones de las precipitaciones y al aporte de cada tormenta.
-  Estaciónales: Estos rÃos son de zonas con clima tipo mediterráneo, en donde hay estaciones muy diferenciadas, con inviernos húmedos y veranos secos. Los rÃos de zonas glaciares a veces son estaciónales, ya que solamente reciben agua proveniente de ese lugar.
- Transitorios: Son los rÃos de zonas con clima desértico o seco, en los cuales no hay agua durante años. Esto es debido a la poca frecuencia de las tormentas del desierto. Pero cuando existen descargas de tormenta, que muchas veces son torrenciales, los rÃos surgen rápidamente y a gran velocidad.
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La edad de los rÃos
El relieve determina la edad del rÃo, que se conoce por la fuerza o Ãmpetu de la corriente. En zonas montañosas de relieve escarpado, los rÃos son jóvenes, su torrente escurre con fuerza y, a lo largo de su cauce, abre cañones profundos de paredes verticales. Las corrientes de estos rÃos son útiles para la generación de electricidad, mas no para navegar o cultivar en sus márgenes.
En lugares de relieve suave, con elevaciones medianas y erosionadas, los rÃos son mas duros; se caracterizan por ser más anchos y profundos, escurrir con mayor lentitud y abrir lechos anchos a lo largo de su cauce, con valles cultivables. Sus aguas son propicias para la navegación de pequeñas y medianas embarcaciones.
En los sitios más planos, donde el relieve está muy desgastado, se encuentran rÃos viejos, de gran caudal, poca velocidad y mayor profundidad que los rÃos modernos. Estos rÃos forman curvan al final de su cauce, denominadas meandros, que pueden ahorcarse y formar lagos de herraduras. Son mas útiles para navegar y cultivar.
Para conocer la edad y las caracterÃsticas de los rÃos, se calcula su perfil longitudinal, el cual es la lÃnea curva que demarca la altura promedio de los desniveles del rÃo y el nivel de base o lÃnea horizontal imaginaria. Esta última se traza a partir de la desembocadura del rÃo, es decir, del punto más bajo de su cauce, donde termina para vaciar sus aguas en un lago, mar u océano.
Uso de los RÃos
El conflicto entre la naturaleza y la explotación de los recursos fluviales no es algo nuevo. Los rÃos y sus llanuras de inundación, estuarios y deltas han jugado un papel central en la historia, ya que han influido en la agricultura, el transporte, la industria, el vertido de desechos y los asentamientos humanos. De hecho, los rÃos Tigris y Éufrates, en la actual Irak, convirtieron a Mesopotamia (que significa literalmente ‘entre rÃos’), en la cuna de la civilización hacia la segunda mitad del IV milenio a.C. La larga asociación histórica entre sociedad y rÃos es evidente por la gran importancia estratégica, comercial y religiosa de éstos. Por ejemplo, el Ganges en la India es sagrado para los hindúes, que lo visitan para su purificación al bañarse en sus aguas.
En un principio, los rÃos atrajeron a la población por la seguridad que ofrecÃan en el suministro de agua y los ricos suelos agrÃcolas que proporcionaban. A lo largo del rÃo se podÃa viajar y explorar nuevas regiones o transportar productos voluminosos a largas distancias sin necesidad de construir carreteras que cruzaran terrenos difÃciles o espesa vegetación. Más tarde ayudó en los primeros tiempos de la revolución industrial al proporcionar a la vez una importante materia prima y una fuente de energÃa para accionar las norias. Muchas industrias permanecen todavÃa junto a los rÃos, aunque ya no se emplee comercialmente esta energÃa hidráulica.
Contaminación
El agua es un recurso renovable en peligro por culpa de la actividad humana. Toda el agua pura procedente de las lluvias, ya antes de llegar al suelo recibe su primera carga contaminante, cuando disuelve sustancias como óxido de azufre y de nitrógeno que la convierten en lluvia ácida. Ya en el suelo, el agua discurre por la superficie o se infiltra hacia capas subterráneas. Al atravesar los campos el agua del rÃo se carga de pesticidas y cuando pasa por ciudades arrastra productos como naftas, aceites de auto, metales pesados, etc. Los rÃos muestran una cierta capacidad de deshacerse de los contaminantes, pero para eso necesitan tener de un tramo muy largo en las cuales las bacterias puedan realizar su trabajo depurador.
Los rÃos han sido utilizados como sumideros para los desechos de la agricultura y de la industria. Gracias a su corriente y naturaleza ecológica, los rÃos son capaces de regenerarse por sà mismos al admitir cantidades asombrosas de afluentes. Sin embargo, todos los rÃos tienen un lÃmite de capacidad de asimilación de aguas residuales y fertilizantes provenientes de las tierras de cultivo. Si se supera este lÃmite, la proliferación de bacterias, algas y vida vegetal consumirá todo el oxÃgeno disuelto en el agua (eutrofización) y ahogará a insectos y peces, lo que destruye todo el ecosistema fluvial ya que se interrumpen las cadenas tróficas.
La contaminación del agua por sustancias quÃmicas que no suelen estar presentes en el sistema puede tener terribles consecuencias, ya que los rÃos son muy vulnerables al envenenamiento por los productos tóxicos que generan la minerÃa, las fundiciones y la industria, tales como metales pesados (plomo, cinc, cadmio…), ácidos, disolventes y PVCs (policloruros de vinilo). Estas sustancias quÃmicas no solo destruyen la vida en el momento en el que se produce la contaminación, sino que también se acumulan lentamente en los sedimentos y suelos de la llanura de inundación. Las mutaciones y esterilidad que provocan en los animales al comer la vegetación que crece sobre estos terrenos contaminados —en la que se concentran los contaminantes—, pueden conducir a la destrucción irreversible de comunidades naturales enteras y a la permanente degradación de los paisajes. El ser humano no está exento de los peligros que se derivan del consumo del agua o de los alimentos que proceden de estos rÃos y suelos contaminados. Los problemas para la salud pública que pueden presentarse son reales, aunque no están suficientemente estudiados.
La mayorÃa de los rÃos de las naciones industrializadas están contaminados en mayor o menor grado. La sociedad del mañana no solo debe hacer frente al desafÃo de reducir los aportes actuales de contaminantes, sino que también tendrá que reconstruir la ecologÃa natural de estos rÃos. Tendrá que limpiar los suelos y sedimentos de las sustancias quÃmicas que los contaminan para hacer seguro el consumo de agua. En los paÃses en desarrollo, el desafÃo está en no repetir los errores cometidos por las naciones industrializadas y en prevenir la contaminación de sus rÃos y ecosistemas vÃrgenes. Los rÃos de estos paÃses, como en el caso del Amazonas en América del Sur, son el último refugio de muchas especies de animales y plantas y el suministro de agua que pueden aportar es la mejor esperanza para el desarrollo sostenible de muchas naciones.
La importancia de los rÃos trasciende las fronteras nacionales y los intereses locales. De ahà que para su conservación y manejo se necesite un acercamiento equilibrado entre los paÃses en desarrollo y los desarrollados, para dividir equitativamente entre ambos los costos de su conservación gracias al reconocimiento de los rÃos como un recurso natural mundial.
Citar este texto en formato APA: _______. (2011). WEBSCOLAR. Los rÃos: su formación, sus caracteristicas, usos y contaminación. https://www.webscolar.com/los-rios-su-formacion-sus-caracteristicas-usos-y-contaminacion. Fecha de consulta: 23 de junio de 2026.