La complejidad de las estructuras sociales y polÃticas y la actividad comercial y artesanal caracterizaron a la cultura amerindia de los chibchas.
La sociedad Chibcha tenÃa como base las familias agrupadas en clanes; varios clanes formaban una tribu y el conjunto de tribus se denominaba confederación. Las dos confederaciones principales eran las de Bacatá o Bogotá y Hunsa o Tunja. Los fundadores fueron el zipa Saguanmachica de la primera y el zaque Michua de la segunda. La sucesión del gobierno se hacÃa por la lÃnea materna de manera que el nuevo soberano debÃa ser el hijo mayor de la hermana de la esposa preferida del jefe o el primogénito de su hermana. De aquà se deriva la importancia que para ellos tenÃa la mujer, hasta el punto de concluir que el régimen imperante era el del matriarcado. Aunque en las clases superiores el padre era señor absoluto (patriarcado) también la sucesión se realizaba por la lÃnea femenina, como se dijo anteriormente.
El pueblo Chibcha se movÃa dentro de una especie de monarquÃa férrea e implacable. Al zaque de Tunja no podÃa mirársele a la cara, a riesgos de sufrir tormentos. De su voluntad despótica dependÃan vidas, bienes y honor de sus subordinados. Suyo era el territorio, la fecundidad de las tierras y el trabajo de los hombres. Las leyes eran cortantes: el cacique de Guatavita aplicaba la pena de muerte a los asesinos, los ladrones, los perjuros, los ociosos y al soldado cobarde lo obligaba a vestir de mujer y a dedicarse a oficios propios de su sexo. ExistÃa el derecho de propiedad privada y los bienes pasaban a los hijos y a las esposas, a excepción de los objetos de uso personal que eran enterrados con el cadáver del propietario. Uno de los zipas llamado Nemequene reinó siglos antes del descubrimiento y a él se atribuye un código o conjunto de leyes que los indios cumplÃan fielmente. El robo, la infidelidad y la mentira eran sancionados ejemplarmente.
En la civilización chibcha encontramos muestras de una buena administración en el gobierno y conjunto de normas morales y éticas ejemplares. ExistÃa el régimen del Sol dirigido por el gobierno tiránico del Zaque y el de la Luna dirigido por el Zipa que era un gobierno militar bien organizado.
Los Chibchas no eran por naturaleza belicosos. Pero una vez forzados a la guerra se mostraban sanguinarios y no concedÃan perdón a ningún contrario que cayese en sus manos. Las luchas más frecuentes eran entre el zipa y el zaque, permanentes enemigos. Los ejércitos iban al campo de batalla lujosamente adornados y como armas usaban espadas de macana, varas puntiagudas, dardos, hondas, hachas y tiraderas para disparar flechas. Se acompañaban de músicos que con instrumentos especiales producÃan un ruido ensordecedor parecido al trueno.
Su régimen era tan avanzado como electivo, para la constitución de algunos de sus gobiernos. Las leyes moralizadoras de nomparén eran cuatro:
- No matar
- No hurtar
- No mentir
- Y no quitar la mujer ajena.
Sólo establecÃan la pena de muerte para los asesinos.
El jefe de un régimen militar decretó la obligación del servicio a la patria, declaró indignos a los cobardes y los obligó a vestirse y ocuparse como mujeres, y condenó a muerte a los que desertaban ante el enemigo. En una palabra, sentó las bases de la legislación civil y polÃtica para un pueblo que empezaba a desintegrarse y a complicar sus actividades civilizadoras.
Los chibchas tenÃan una buen organización polÃtica, pero no eran guerreros como los Aztecas y los Incas.
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