PoesÃas dedicadas a la Madre
Madre abnegada…
Amor incondicional prodigas…
Das tu vida por la mÃa.
Rezas por el hijo pródigo.
Emblema de amor y alegrÃa.
Una vez hayas partido…
Nadie oirá mis quejas… retos… y confidencias…
Al infinito viajarán… tú; y mis tristezas…
BIOGRAFÃA
Alma Pérez
Fue fundadora de El Coro Ricardo Fábrega; mientras estuvo bajo la regencia de Las Hermanas de la Caridad. Luego emigra a Canadá, después de 15 años de servicios en el Ministerio de Educación de Panamá. La trágica muerte de su hijo; unido a el sufrimiento de las vÃctimas, de sus compatriotas (civiles); durante la invasión a Panamá, cambian el curso de su vida, colmando su ira. Su impotencia la convierte en una “escritora libreâ€.
Sus poemas son “vivenciasâ€â€¦ de profundos sentimientos donde se eluden retóricas sin ápice de mensajes. Actualmente radica en la ciudad de Toronto, Canadá.
Yo te quiero tanto
madrecita mÃa
que para mi afecto
nunca habrá medida.
Cuando me sonrÃes
y cuando me besas,
toda, toda el alma
de dicha se llena.
BIOGRAFÃA
Hersilia Ramos de Argote
Nació en el distrito de Aguadulce, provincia de Coclé, el 7 de abril de 1910. A los ocho años de edad escribió sus primeros versos, lo que continuarÃa haciendo durante toda su vida. Realizó sus estudios primarios en su pueblo natal, los secundarios en la Escuela Normal de Institutoras, en la ciudad capital y los universitarios en la Universidad de Panamá.
Desde los 15 años trabajó como maestra y directora en escuelas primarias del interior de la República; luego fue trasladada a la capital, donde, en 1933, contrajo matrimonio con el Profesor Benigno T. Argote, compañero suyo en las tareas de la educación. De este matrimonio nacieron cuatro hijos. Enviudó en 1953. Continuó su apostolado en escuelas primarias y luego como profesora de educación secundaria en la cátedra de Español. Luego ocupó la Dirección del Departamento de Textos Escolares del Ministerio de Educación, donde laboró hasta su jubilación.
En 1958 ganó la “Medalla de Oro Flor del EspÃritu Santo†por su poema a la flor nacional. Ha ganado premios en el Concurso Ricardo Miró y en concursos organizados por algunos colegios panameños, para escoger la letra de sus himnos. Escribió poemas, cuentos y dramatizaciones para niños, asà como poemas lÃricos. Gran parte de su obra permanece inédita. Murió en la ciudad de Panamá, el 6 de marzo de 1991.
La he visto amanecer en los manglares
en busca de las conchas enlutadas;
también por las sabanas calcinadas
segando arroz, con golpes regulares.
La vi encorvarse bajo las brazadas
de leña seca, allende los palmares;
la vi trazar los signos seculares
con manos fuertes, por el sol doradas.
La vi peinar la negra cabellera
del hijo triste que el destino afina
para el rudo camino que le espera.
Duro es el pan donde el dolor domina:
tan sólo es fresco y claro en la pradera
el amor de la madre campesina…
BIOGRAFÃA
Matilde Real de González
Nació en la ciudad de David, ChiriquÃ, obtuvo el tÃtulo de maestra en la Escuela Normal J.D. Arosemena en Santiago de Veraguas. Estudió despues en la Universidad de Panamá y allà se graduó de Profesora de Español. En España obtuvo el tÃtulo de Doctora en FilologÃa Románica. Actualmente es Profesora de Fonética histórica en la Universidad de Panamá.
Entre sus obras podemos mencionar Detrás queda la noche, “poesÃa de carácter conceptual con tendencias surrealistasâ€; Estas son mis voces, donde trata el tema trágico de la maternidad fracasada y el de la infancia plena de vida. En esta obra, los 5 primeros sonetos que aparecen bajo el tÃtulo de Sobre mi cruz de estrellas y Poema fragmentario son los que expresan esas voces de “dolor y rebeldÃaâ€. Una de sus últimas obras es Quince sonetos para existir.
Cuando se tiene un hijo, no sé cómo decirlo,
se abren las compuertas del amor hecho sangre;
todo se contamina de una dulce ternura
y el horizonte claro se siente en las entrañas.
¿Por qué será que entonces todo se ve distinto:
la hormiga que murmura en su débil corola,
la blanca flor de armiño que estremece la aurora
y la pupila abierta que arrulla nuestro espÃritu?
Tener un hijo cambia la vida de las vidas,
es como renacer y sentirse de nuevo
como un capullo blanco, inocente y eterno,
tal como niño sano corriendo en la llanura.
Y en esa idea fecunda de mareas y de ensueños,
en el alumbramiento de años y de dÃas,
va la madre en silencio cubriendo los altares
de los nuevos retoños abiertos a la vida.
BIOGRAFÃA
Sydia Candanedo de Zúñiga
Nació en David, Provincia de ChiriquÃ, Panamá, 1927. Hizo sus estudios primarios en su ciudad natal y en otros lugares del PaÃs. En el Liceo de Señoritas obtuvo su Bachillerato en Letras. En la Universidad de Panamá, su tÃtulo de Profesora de Segunda Enseñanza, con especialidad en Español. Posteriormente, hizo estudios de Post-grado en el Pedagógico de la Universidad de Chile; y en la Universidad Mayor de San Marcos de Lima, Perú revalidó su tÃtulo de Profesora de Segunda enseñanza y obtuvo su doctorado en Educación con Especialización en Castellano y Literatura.
Ha ejercido la cátedra de Español y metodologÃa del Español en la Universidad de Panamá y en algunos colegios secundarios del paÃs, ha enseñado la materia de su especialidad.
Imagen bella de mi madre amada,
en esta inmensidad dulce consuelo;
cuán hermosa te encuentras colocada
en tu marco de rojo terciopelo.
Se reflejan de tu alma las virtudes
en las pupilas de tus tristes ojos;
y aire regio que impone multitudes
te dan de tus cabellos los manojos.
Esos lampos de plata cual auroras
de un despertar en época de invierno,
de tus viejos pesares son las horas,
de tu pesada vida el sello eterno.
Son ellos tus inmensas amarguras,
de un pasado feliz recuerdo triste;
de aquel dolor sin fin son las torturas,
cuando a mi padre en mi niñez perdiste.
Ellos son tus cuidados y desvelos,
aquellas noches largas de agonÃa
en que implorando a los sagrados cielos,
te encontraba la luz del nuevo dÃa.
Mientras que alegre, a tu sufrir ajeno,
de tus hondos pesares inocente,
me dormÃa feliz sobre tu seno
al tierno arrullo de tu orar ferviente.
El valor ignoraba de esas canas,
de acerbo padecer emblema santo;
guedejas que la luz vieron tempranas,
¡pobres!, nacidas del dolor y el llanto.
¡Sedosas, negras cabelleras, lejos!
¡Lejos dorados y esplendentes rizos!
¡No tenéis de estas hebras los reflejos!
¡No tenéis de esta nieve los hechizos!
¡Vosotras no sabéis qué es desventura,
de la vida ignoráis los desengaños;
si de escarcha os cubrÃs, vuestra blancura
tiene el tinte marchito de los años!
¡Oh canas de mi madre, venerables!
¡Oh imagen que mis penas aminora:
a través de estos mares insondables
la ofrenda recibid del que os adora!
BiografÃa
José Guillermo Batalla
Nació en la ciudad de Panamá, el 28 de febrero de 1886. Terminados sus estudios elementales se graduó luego en el Eastman Business Collage, de Poughkeepsie, Nueva York. Su vocación poética comenzó desde su infancia. Desempeña cargos polÃticos, como diputado en la Asamblea Nacional (1924-1928), y diplomáticos en Estados Unidos. Durante algunos años, entre 1942 y 1949, dirigió la revista LoterÃa. Colaboró en la prensa periódica panameña. Actividades comerciales distrajeron mucho al escritor de su poesÃa. Murió el 5 de julio de 1962.
De obra relativamente abundante, es poeta autobiográfico, dado a los temas eróticos y al culto de lo familiar. Versificador natural, muestra gusto por la décima, forma apenas cultivada por los poetas de su generación. En las trabajadas formas modernistas, la vieja sentimentalidad y melancolÃas románticas se enseñorearon de sus poemas.
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PoesÃas dedicadas a la Patria
El suelo donde nacimos,
En que la niñez pasamos
Cuando inocentes jugamos
Y candorosos reÃmos;
Donde el nombre PATRIA oÃmos
Honrado por vez primera,
Y, soñando en lo que fuera
Esa sagrada expresión,
Lo adivina el corazón
Al ver pasar la bandera.
Es de caras tradiciones
Noble templo consagrado,
Por el són acariciado
De sus épicas canciones;
Tan sublimes emociones
Jamás provocar podrÃa
La más rara fantasÃa,
Como las que causa el grito,
Eco de amor infinito
De los pueblos: ¡Patria mÃa!
Grito que es fiel remembranza
De aquel que la madre invoca,
Y amor inmenso provoca
O acaricia una esperanza;
Porque a la Patria le alcanza
De madre el nombre también:
De ambas recibimos bien
Sin poderlo compensar;
Que no se llama pagar
Devolver uno por cien.
BIOGRAFÃA
Juan Aizpuru Aizpuru
Frente a la playa y cerca al mar, a solas,
semeja el torreón, ya todo en ruinas,
un anciano que oyera las marinas
canciones turbulentas de las olas.
Ya no escucha en las horas vespertinas
el rumor de las tiernas barcarolas,
ni, aromadas de incienso, las estolas
puede ver en las prácticas divinas
¡Pero, a pesar de su abandono y duelos,
eleva todavÃa hacia los cielos
sus cuatro paredones colosales;
y a la luz de las diáfanas estrellas
parece que evocara cosas bellas
de los mÃsticos tiempos coloniales!
BIOGRAFIA
Enrique Geenzier
Su poesÃa pasa el retoricismo propio de los románticos, de los que conserva melancolÃa y sonoridad. Sin embargo, lo modernista predomina y en lo sentimental no falta cierta blanda ironÃa. Korsi, en su AntologÃa de Panamá dijo de él: “En sus ratos de verdadera inspiración es sencillamente exquisito.
Obras famosas: Crepúsculos y Sombras. Imprenta Esto y Aquello, Panamá (1916), La Tristeza del Vals (1921), Corazón Adentro. Versos, época 1916-1925. TipografÃa y Casa Editorial La Moderna, Panamá (1925), PoesÃas (1933), Sangre(1936), Viejo y Nuevo(1943).
Gringos, gringos, gringos… Negros, negros, negros…
Tiendas y almacenes, cien razas al sol.
Cholitas cuadradas y zafias mulatas
llenan los zaguanes de prostitución.
Un coche decrépito pasa con turistas.
Soldados, marinos, que vienen y van,
y, empantalonadas, las caberetistas
que aquà han descubierto la tierra de Adán.
Panamá la fácil. Panamá la abierta,
Panamá la de esa Avenida Central
que es encrucijada, puente, puerto y puerta
por donde debiera entrarse al Canal.
Movimiento. Tráfico. Todas las cantinas,
todos los borrachos, todos los fox-trots,
y todas las rumbas y todos los grajos
y todos los gringos que nos manda Dios.
Diez mil extranjeros y mil billeteras…
Aguardiente, música… La guerra es fatal!
Danzan los millones su danza macabra.
Gringos, negros, negros, gringos…. ¡Panamá!
BIOGRAFÃA
Demetrio Korsi
Efectuó los primeros estudios en la Escuela Santa Ana de Varones, hoy Manuel José Hurtado, y en el plantel de los Hermanos Cristianos, descubriendo enseguida ingénitas inclinaciones literarias. En el Instituto Nacional obtuvo tÃtulo de Bachiller en Humanidades, llegando a contar, entre quienes lo animaban al cultivo de las letras, con el apoyo de Guillermo Andreve y Octavio Méndez Pereira. Más tarde en Norteamérica, motivos de fuerza mayor lo obligaron a interrumpir estudios de medicina, retornando a Panamá para ingresar a la Escuela de Derecho, donde también suspenderÃa esta carrera por razones de salud. Una vez restablecido, se dedicó a menesteres de la abogacÃa y a colaborar en periódicos y revistas, tanto nacionales como extranjeras.
En el Havre, en 1926, contrajo Korsi matrimonio con la ciudadana francesa Angela Julian, de cuyo enlace nació una hija. Divorciado, volvió a casarse en 1948 en Panamá con su coterránea Eloisa M. Sandoval, unión de la que nacieron tres hijos: un varón y dos mujeres. Demetrio Korsi, humorista, bohemio, estudioso del pulso popular y enamorado perpetuo del Parque de Santa Ana, falleció en la Ciudad de Panamá, el 30 de octubre de 1957, mientras pulÃa los versos de un poema en ciernes.
Patria mÃa: Tú no eres el recuerdo.
Eres la realidad clara y escueta
de una tierra horadada en sus entrañas
sin permiso a poner sobre esa grieta
la gasa tricolor de su bandera.
Estás aquÃ, pletórica de penas,
déjame oÃr tu queja en la saloma
desde los montes y las sementeras,
donde en tonadas y entre socavones
derrama el campesino sus endechas.
Estás en las estatuas de los próceres
que te hicieron surgir radiante y bella;
en el grito de reto de los jóvenes,
en la voz de los niños de la escuela;
y en el coraje de las panameñas.
Estás en la campiña interiorana
que espera redención para sus tierras;
en la mansión de gente adinerada;
en el cuarto mordido de miseria
y en la ciudad que se levanta enhiesta.
Y aunque eres pequeñita, tú eres grande
a pesar de que un istmo representas;
porque uniendo las costas de dos mares
tu canal es un lazo hecho de piedra
que a los pueblos del orbe los acerca.
Serás grande a través del patriotismo
de los hijos nacidos en tu predio.
No tendrás más caÃnes que te hieran
con palabras falaces ni con yerros,
ni judas que te vendan por dinero.
Serás grande a través del patriotismo
de los hijos nacidos en tu predio,
porque la juventud tiene tu Istmo
incrustado en las fibras de sus nervios
y sabrá a toda costa defenderlo.
Serás grande porque hemos de empinarte
con el valor que siempre da el derecho,
más allá de la fuerza y la potencia
que quiere socavar ideales viejos.
Más allá de la fuerza están los hechos!
Patria mÃa: pequeña cual orquÃdea
que incuba tus ideales en su seno,
y grande en los anhelos que se incuban
con ardiente fervor entre los pechos
de todos los que somos panameños.
Patria mÃa: Tú no eres el recuerdo.
Eres la realidad clara y escueta
de una tierra horadada en sus entrañas
sin permiso a poner sobre su grieta
la gasa tricolor de su bandera.
BIOGRAFÃA
Ana Isabel Illueca
Ana Isabel Illueca ha consagrado su nombre con los poemas de motivos tÃpicos panameños basados en el costumbrismo criollo. Su musa, henchida de patriótico sentir, permite considerarla como la “poetisa campesina panameñaâ€. Su poesÃa contiene rebeldÃa social, impregnada del sabor de las tierras y de los sentires campesinos de Panamá.
Murió el 25 de septiembre de 1994.
Rastros de arenas en fecundas playas,
huellas de sombras y perfil de estrellas,
franjan la luz de tu recuerdo virgen,
patria querida.
Eres el ritmo del tambor que gime,
eres el fresco divagar del rÃo
eres la risa de la chola ingenua,
patria querida.
Llevo la voz de tu presencia verde
-ecos de mar y dialogar de palmas-
como el reflejo de infinitos cielos
llevan las olas.
Eres clamor que se columpia en ansias,
sangre que sangra su rojez adentro,
cerco de insomnes centinelas grises;
cálida espera.
Patria de ausencia, de recuerdo y rosa:
déjame asirte a mi retina nómada
para que nunca el corazón cansado
pueda olvidarte.
Siento que esparcen sus cenizas leves
sueños de amor que la memoria oprimen;
siento que vuelven a tañer sus arpas
quejas de antaño.
Eres la rosa del primer cariño,
eres el beso que a la novia hurtamos,
eres la estrofa repetida y triste
hecha con lágrimas.
Mástiles fijos, velas prestas: nadie
rumbos precisos a mi sed viajera
porque en las playas de mi patria aguardan
seres queridos.
BIOGRAFÃA
Eduardo Ritter Aislán
Nace en la ciudad de Panamá el 11 de septiembre de 1916. Obtiene su licenciatura en Humanidades en la Universidad de Panamá; el doctorado en FilosofÃa la Universidad pontificia Javeriana de Bogotá, Colombia. Ha ejercido la docencia en el Washington and Jefferson College, de Penssylvania y la  Howard University de Washington, D.C., (Estados Unidos de Norteamérica). Asimismo ha ejercido como profesor de FilosofÃa en la Universidad de Panamá. Luego, en El Salvador, se desempeña como columnista en Diario Latino, La Prensa Gráfica y catedrático de FilosofÃa en la Universidad “Doctor José MatÃas Delgado.
Además de su larga trayectoria docente, y ex ministro de Educación de su paÃs, incursionó en la diplomacia. En este último campo, desempeñó el cargo de Embajador ante las Naciones Unidas, Embajador de Panamá en Colombia, Embajador de Panamá ante la OEA, Embajador de Panamá en España, Embajador de Panamá en El Salvador.
Obra poética publicada: Umbral, 1940; Crisálida, 1941; Nenúfares, 1944; Poemas, 1949; Espigas al viento, 1950; Rocicler, 1955; Silva de amor y otros poemas, 1957; El tañedor del laúd, 1961; Tornasol, 1966; Cien poemas breves, 1967; Asà hablaba Benn Asser, 1967; Permanencia de la patria sobre el corazón, 1976; Obra poética, 1986; Sonetos, 1987 y El corazón sin tregua en diez cantos, 1989.
Citar este texto en formato APA: _______. (2023). WEBSCOLAR. Compendio de poesÃas para el dÃa de las madres y fiestas patrias. https://www.webscolar.com/compendio-de-poesias-para-el-dia-de-las-madres-y-fiestas-patrias. Fecha de consulta: 20 de junio de 2026.